El próximo 7 de noviembre, el centro de Murcia volverá a llenarse de música, arte y cultura con una nueva edición de Murcia en la Vitrina. El festival cumple siete años acercando el trabajo de artistas emergentes a un escenario poco habitual: los escaparates de los comercios del centro de la ciudad.
Javier Tortosa, responsable de Comercio Interior y Creación de Empresas de la Cámara de Comercio de Murcia comparte con nosotros una conversación en nuestro podcast sobre esta iniciativa, que nació con un claro objetivo: dinamizar el centro histórico y animarnos a recorrer sus calles de otra manera. Porque los hábitos han cambiado. “La gente iba al centro de forma compulsiva; hoy hay muchas alternativas de ocio y de compras que entran en competencia con el centro de las ciudades”, señala.
Y esa transformación se nota también en sus calles. “Hay menos flujo de gente. Cuando no hay comercios, se degrada el ambiente”, apunta Tortosa. Murcia en la Vitrina busca precisamente generar nuevos motivos para volver al centro, pasear y descubrir todo lo que sucede en él. “No es una acción de promoción de ventas, sino dar visibilidad y llamar a la gente para que vea que hay muchas cosas que se pueden hacer”.
El festival comenzó hace siete años con ocho actuaciones y una búsqueda directa de artistas. Ahora cuenta con una convocatoria abierta y cada vez son más los creadores interesados en participar. El reto está en encontrar el encaje entre cada propuesta y el comercio que la acoge. “Tenemos que casarlo con el tipo de escaparate. No todas se pueden hacer”, explica.
De ahí surge una de las particularidades de Murcia en la Vitrina. Los artistas adaptan su trabajo al espacio e incluso “crean algo específico para ese día”. Cada escaparate se convierte así en un pequeño escenario con una propuesta propia.
También los establecimientos deben reunir determinadas características. Su ubicación en el centro histórico es fundamental para que el público pueda recorrer el festival de forma amable y fácilmente, por lo que se apuesta por una zona reducida y peatonal y por establecimientos que cuenten con escaparate.
La conversación nos lleva también al momento que vive el comercio de proximidad. Para Tortosa, ha sido “un reflejo de los cambios que suceden a nivel general” y ha sabido adaptarse, aunque ahora se enfrenta a una dificultad añadida: “El problema es que los cambios son muy rápidos”. Por eso, defiende la necesidad de ofrecer apoyo desde las instituciones para que los comerciantes puedan centrarse en lo esencial: vender y conocer a sus clientes.
Participar en Murcia en la Vitrina supone además una oportunidad para darse a conocer y conectar con nuevos públicos. “Es un día para darse a conocer, para fidelizar… Es una forma de llegar a un público al que no llegarías por tus propios medios”, resume Tortosa.
Una invitación, en definitiva, a volver al centro, recorrer sus calles y descubrir que detrás de sus escaparates pueden pasar muchas más cosas de las que imaginamos. Este año, serán más de 30 los establecimientos y actividades de las que se podrá disfrutar en el centro histórico de Murcia.
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