Hace apenas unas semanas, Alicia Rubio, catedrática del Departamento de Organización de Empresas y Finanzas y actual Vicerrectora de la Universidad de Murcia, anunció su candidatura al rectorado en las próximas elecciones. De resultar elegida, su victoria marcaría un hito histórico: se convertiría en la primera rectora en la trayectoria de la institución. “Yo no quiero que nadie me vote por ser mujer, lo que espero es que nadie deje de hacerlo por ello”, afirma la catedrática. En esta entrevista, descubrimos qué le impulsó a dar este paso y cuáles son los ejes estratégicos de su programa.
BW. Alicia, ¿cómo te definirías y qué aspectos de tu trayectoria profesional entiendes que han marcado tu visión actual de la universidad?
AR. Para mí, la buena gestión pasa por tener unos objetivos adecuados a corto, medio y largo plazo, y cumplirlos junto a personas que estén comprometidas con la institución. He trabajado en el sector privado, he sido profesora asociada, he vivido la gestión de proyectos, los retos de investigar, me he enfrentado al liderazgo de equipos en diferentes contextos. Mi trayectoria profesional me ha permitido no ensimismarme, no encerrarme en mí misma, comprender la complejidad de las relaciones humanas. Represento bien la diversidad de esta institución y su compromiso con la sociedad. Por eso también llevo años dedicada a la enseñanza en el campo de los recursos humanos. Siempre he estado preocupada por cómo las organizaciones tratan a las personas, cómo potencian el talento, especialmente en momentos de cambio, incertidumbre o presión. Gestionar grandes equipos implica comprender qué prácticas realmente mejoran el bienestar y el compromiso, y cuáles, en cambio, acaban generando descontento.
BW. Fuiste la primera en dar el paso y presentar tu candidatura. ¿Qué momento personal y profesional te impulsó a liderar este cambio en la Universidad de Murcia?
AR. Tenemos un proyecto sólido, en el que llevamos trabajando tiempo, con ideas claras y capacidad para ponerlas en marcha. Nuestra candidatura combina dos elementos decisivos: ilusión renovada y conocimiento del entorno, tanto universitario como social. Durante estos meses he recibido muchos mensajes de compañeros y compañeras animándome a dar el paso, explicándome todo lo que hacía falta cambiar en la institución para convertirla en un lugar más amable. Lo fácil para mí habría sido ver este proceso desde el sofá de mi casa, no comprometerme, pero sé que mucha gente necesitaba verse representada en una propuesta aperturista y que aspire a mejorar su vida de verdad.
BW. ¿Cuáles son los pilares fundamentales y los objetivos de tu programa de gobierno?
AR. Nuestro programa tiene un denominador común: inclusión con ambición. Quiero ser una rectora para toda la universidad. Cada persona es importante, y sus aspiraciones y necesidades tienen que ser solventadas de forma ágil por quienes asumimos responsabilidades de gobierno. A la vez, creo que tenemos ambición. Ambición para innovar simplificando procesos y eliminando trabas. Ambición para dotar a nuestros grupos de investigación de más medios, personales y materiales. Ambición para que los jóvenes investigadores tengan unas condiciones laborales dignas y no tengan que marcharse de su alma mater. Ambición para adaptarnos mejor a los cambios tecnológicos y sociales.
BW. Cuentas con más de 45 artículos internacionales y la gestión técnica de 110 proyectos. Con esta trayectoria, ¿qué entiendes que le aportaría un perfil como el tuyo a la gestión de la UMU?
AR. La investigación, la formación y la transferencia forman parte de la función y esencia de la Universidad de Murcia. Es nuestro gran elemento distintivo. Conozco las dificultades y las frustraciones asociadas a la tarea investigadora. Detrás de cada publicación científica hay muchas horas de trabajo invisible que deben tener una valoración más justa. Desde el primer minuto del mandato, vamos a diseñar mecanismos institucionales para potenciar el crecimiento de la actividad investigadora con criterios de calidad. La Universidad de Murcia tiene que poner todos los recursos a su alcance para que nuestros investigadores traspasen la frontera del conocimiento, con proyectos más disruptivos, interdisciplinares y aplicados. Esto también nos permitirá ofrecer una docencia más actualizada y enriquecedora. Quiero un modelo de investigación que destierre la presión por publicar, cambie los parámetros de valoración de la producción científica y permita dedicar todo el tiempo necesario para que cada nuevo descubrimiento ayude a transformar la sociedad.
BW. Desde tu posición, ¿cómo planeas fortalecer el binomio Universidad-Empresa para potenciar el tejido productivo de la Región de Murcia?
AR. La Universidad de Murcia siempre ha encontrado en el tejido empresarial de esta tierra un aliado confiable y de alto valor. Las empresas murcianas están comprometidas con la innovación y el desarrollo y deben encontrar más incentivos normativos para que así siga siendo. La transferencia del conocimiento es una oportunidad para seguir fortaleciendo, simultáneamente, las capacidades investigadoras de nuestros grupos y también la competitividad de las estructuras productivas.
Hay que diseñar más espacios de conexión entre empresas y grupos de investigación porque estoy convencida de que muchas empresas necesitan soluciones que pueden ofrecer nuestros investigadores, pero que no conocen. También queremos recuperar la idea de formación para toda la vida: queremos hacer de la Universidad de Murcia un lugar al que recurrir a lo largo de la vida para actualizarse y desarrollarse profesionalmente. Y, a la vez, hay que reforzar los incentivos a la transferencia y activar vías para que los grupos que aún no la desarrollan puedan hacerlo. No solo porque es una fuente relevante de captación de fondos, sino también porque incrementa la utilidad social de una institución pública que se debe al conjunto de la ciudadanía de la región.
BW. ¿Cómo has configurado el grupo de personas que te acompañan en este camino hacia el rectorado?
AR. En su mayoría, son personas que no habían participado antes en un equipo rectoral, pero que sí vienen de ocupar responsabilidades de gestión en otros muchos niveles. Conocen bien los problemas reales de la institución, no vienen de una burbuja, y además tienen muchas ganas de transformar las cosas. Las frases «aquí siempre se ha hecho así» o «esto es imposible» no existen en nuestro vocabulario. Es un equipo diverso e independiente, que reúne trayectorias, ámbitos de conocimiento y sensibilidades plurales, pero unificado en torno a una idea: potenciar al máximo las capacidades de todos los miembros de la comunidad universitaria. Y le confieso que ha habido otro criterio importante para mí a la hora de buscar a mi equipo: el lado humano. Son personas que vienen desprovistas de egos y de rencores, que vienen a ayudar sin distinciones y que, por donde han pasado, han dejado una huella de buen talante.

BW. Al observar el panorama universitario actual, ¿cuáles son los desafíos que más te preocupan y que requieren una actuación inmediata?
AR. No le descubro nada si le digo que el desarrollo de la inteligencia artificial es uno de los desafíos más evidentes que tenemos para este sexenio 2026-2032. Nos obliga a repensar y rediseñar nuestra forma de enseñar y de evaluar, a distinguir bien la adquisición de competencias de la mera transmisión de datos. Podemos seguir criticando al estudiante que abre ChatGPT para hacer una práctica, pero sinceramente lo más honesto es reflexionar sobre cómo diseñamos las actividades formativas, cómo garantizamos experiencias de aprendizaje significativas y cómo incorporamos a la IA como una herramienta práctica con un uso crítico y ético. La tecnología avanzará y no podemos negar la realidad; al contrario, tenemos que saber usarla de la forma más inteligente posible.
También me preocupa que no seamos ágiles en la adaptación a las demandas del entorno en materia de oferta académica. La expansión de la red privada de centros de educación superior nos obliga a ser más innovadores en el diseño de nuestros títulos, más receptivos a los cambios en el mercado laboral y, por supuesto, a ajustar el número de plazas a la demanda. Somos una universidad generalista que debe garantizar una oferta diversa en todas las disciplinas, sin duda, pero no podemos seguir haciéndole el negocio a nuestros competidores. Porque la educación de calidad sigue estando aquí, en la pública, y nuestro proyecto quiere que la mayor cantidad posible de murcianos pueda estudiar aquello que desea en la casa de todos, en la Universidad de Murcia.
WB. En tu presentación fuiste clara: quieres romper estereotipos y ser la primera rectora de la institución. ¿Por qué crees que la UMU está preparada para este hito?
AR. La sociedad ya ha sido testigo de la valía y de la capacidad de gestión de las mujeres. No podemos fallarle, nos estarán observando y mandaremos un mensaje importante con nuestra decisión. Soy consciente, eso sí, de que los prejuicios siguen ahí: mucha gente entiende el liderazgo todavía desde un modelo autoritario, gente que no convence, sino que fuerza. Y eso, por suerte, ya no funciona.
Le diré unas cifras que son importantes para ponernos en contexto. El 63,2% de nuestros estudiantes de Grado son mujeres, el 62,0% de nuestro PTGAS y el 45,5% de nuestro PDI también. Que no haya habido todavía una mujer rectora es simplemente una anomalía democrática que hay que superar. Lo haremos gracias a muchas otras pioneras que dieron un paso adelante en un tiempo más difícil. Hablo de mujeres que han abierto camino en esta universidad y que para mí son un referente indiscutible, como Francisca Moya (la primera catedrática de nuestra universidad), Elvira Ramos (la primera mujer en impartir docencia en la Facultad de Medicina), Elena Quiñones (primera candidata a rectora y primera doctora en Psicología de nuestra universidad), y tantas otras.
BW. Alicia, como mujer que ha roto techos de cristal en la gestión y la investigación, ¿qué modelo de liderazgo femenino quieres proyectar desde el Rectorado y cómo crees que tu elección puede impulsar el talento de las jóvenes universitarias?
AR. No pienso que exista una forma intrínsecamente distinta de liderar entre mujeres y hombres. A veces pensamos que las mujeres pueden ser más cuidadoras, más comprensivas, más cercanas, pero hay muchos hombres que tienen también esa capacidad. Yo estoy rodeada de hombres cuidadores, de hombres generosos y dialogantes, y también conozco a mujeres autoritarias y distantes. Le puedo hablar de mi forma de liderar, la que he aplicado siempre que he tenido la responsabilidad de dirigir un equipo de personas. Yo creo que el buen líder acompaña e inspira, no impone. El buen líder debe tener visión de futuro y debe decirle a su gente cómo llegar a ese punto que ha divisado. Yo me levanto cada mañana y veo nítidamente cómo quiero que sea la Universidad de Murcia de dentro de seis años. Quiero convencer a todas las personas, también al resto de candidatos, de que ese es el horizonte hacia el que debemos avanzar. Tengo la fuerza y la convicción necesaria para mover a la institución hacia ese futuro compartido.
BW. Más allá de la victoria electoral, ¿qué significaría para ti, a nivel personal y vocacional, asumir la máxima responsabilidad de la Universidad de Murcia?
AR. El mayor honor de mi vida. Nada puede igualarse al hecho de que las personas con las que convives cada día confíen en ti. También tengo claro que Convalecencia no me va a cambiar, porque tengo muchas personas a mi alrededor que serán exigentes y no complacientes. Seguiré siendo Alicia, una persona cercana, con la que es posible hablar, razonar, abierta a todas las opiniones. Una persona preocupada por hacerlo lo mejor posible para la mayor cantidad de gente posible.
BW. Para concluir, ¿qué mensaje de compromiso te gustaría trasladar a la comunidad universitaria que el próximo mes de abril decidirá el futuro de la institución?
AR. Estamos ante las elecciones más importantes de este siglo para la institución. Elegimos entre proyectos con implicaciones diferentes para el desarrollo profesional y personal de los miembros de la comunidad universitaria. Quiero liderar esta etapa para hacerle la vida más fácil a mis compañeros, potenciar al máximo la investigación como línea prioritaria, impulsar la igualdad de oportunidades y la docencia de calidad. Quiero una institución conectada con su entorno, abierta al cambio, flexible y moderna. Somos la primera institución investigadora y docente de la Región de Murcia y así debe seguir siendo.
Fotografías: Inma Pardo
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