La Navidad es tiempo de reuniones familiares, de brindar por los logros del año y, para algunos, de preguntas incómodas que llegan sin previo aviso.
En un contexto donde las conversaciones giran en torno a planes y futuro, muchas parejas que enfrentan la infertilidad, una pérdida gestacional o que, simplemente, han decidido no tener hijos, se ven atrapadas en situaciones emocionalmente complejas. Es importante abrir espacios para entender cómo estas preguntas pueden impactar y, sobre todo, cómo manejarlas desde una perspectiva respetuosa y asertiva.
La psicóloga María de Moya nos ofrece claves para afrontar estas fechas con más calma y seguridad emocional.
La presión de las preguntas
«¿Y vosotros, para cuándo?» es una frase que puede parecer inofensiva, pero para quien lucha contra la infertilidad o no comparte el deseo de ser padre o madre, puede ser devastadora. María señala que «es fundamental anticiparse emocionalmente a estas situaciones. Si estás en un proceso de búsqueda y no consigues quedarte embarazada, debes ir preparada y anticiparte a lo que puede suceder en las reuniones familiares o sociales».
Además, estas situaciones suelen ir acompañadas de miradas inquisitivas y comentarios en grupo que intensifican el malestar.
Estrategias para responder con asertividad
Si te encuentras enfrentando esta situación, María recomienda buscar apoyo en alguien cercano, como tu pareja o un familiar de confianza. Tener un aliado a tu lado puede marcar la diferencia. «Estas personas pueden ayudarte a manejar la situación y responder a ciertos comentarios incómodos», recomienda.
Otra opción es poner límites claros y optar por respuestas que detengan la conversación de forma cortés pero firme. Por ejemplo, podrías decir: «No creo que sea un tema tan relevante ahora, ¿no te parece?». Incluso el humor puede ser un gran aliado para desviar la atención. Una respuesta irónica y fuera de lo esperado podría descolocar al interlocutor, poniendo fin a la situación rápidamente.
Cómo reducir el impacto emocional
La Navidad no tiene por qué convertirse en un campo de batalla emocional. Cambiar de tema o recurrir a frases genéricas puede ser útil para evitar profundizar en cuestiones personales. De Moya sugiere: «Si alguien te dice: ‘Se te va a pasar el arroz’, puedes responder algo como: ‘Todavía me siento súper joven’, y cambiar rápidamente de tema».
Además, rodearte de personas que te apoyen y evitar momentos a solas con quienes hacen preguntas incómodas son medidas efectivas para cuidar tu bienestar emocional.

Un entorno seguro para procesar emociones
Las reuniones familiares no deberían ser motivo de ansiedad. María de Moya enfatiza la importancia de crear un entorno seguro. «Esas mismas personas a las que pediste ayuda, diles que se sienten cerca de ti. Y si la situación comienza a obsesionarte, busca ayuda profesional. Somos muchos los especialistas que acompañamos a mujeres y parejas en estos procesos», continúa.
El papel de amigos y familiares
Es crucial que quienes rodean a alguien en esta situación eviten preguntas o comentarios sobre la maternidad o la paternidad. «No sabes el proceso que está viviendo cada parte. Tus preguntas, aunque bien intencionadas, solo pueden causar ansiedad o preocupación», alerta la psicóloga.
El respeto y la paciencia son fundamentales. Si la persona necesita hablar, lo hará cuando esté lista.
Las fiestas navideñas deberían ser momentos de alegría y conexión, no de juicios o preguntas intrusivas. Para quienes enfrentan la infertilidad o han decidido no tener hijos, este puede ser un periodo complicado, pero con estrategias asertivas, apoyo adecuado y un entorno respetuoso, es posible sobrevivir a preguntas incómodas en Navidad sin arruinar la celebración.
«¿Y vosotros, para cuándo?» Quizá sea el momento de cambiar la pregunta por un abrazo o un gesto de empatía.
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