EL centro de wellness Rosa Day Spa, reconocido como el Mejor Day Spa de España el pasado año, vuelve a estar nominado a este importante galardón . Detrás de este logro hay un legado familiar, un proyecto con más de treinta años de historia, una apuesta constante por la innovación y una forma muy particular de entender el cuidado de las personas. Conversamos con Charo Gómez Peñalver, CEO de Rosa Day Spa y segunda generación de este centro, para recorrer la historia del centro, desde sus orígenes hasta su consolidación como uno de los espacios de bienestar de referencia en España.
Aunque hoy Rosa Day Spa es sinónimo de bienestar, exclusividad y experiencias personalizadas, sus raíces se remontan a principios de los años noventa. Fue entonces cuando Rosa Peñalver abrió un pequeño centro de estética en Molina de Segura que, con el paso de los años, se convirtió en uno de los establecimientos de referencia de la zona.
«Cuando me preguntan cómo hemos conseguido convertirnos en el Mejor Day Spa de España, siempre pienso que esta historia no empezó conmigo. Empezó mucho antes», nos cuenta.

Charo explica que el éxito de aquel primer centro no se sustentó únicamente en la calidad de los tratamientos o en trabajar con las mejores firmas, sino en una manera muy concreta de entender la profesión.
«A principios de los años 90, mi madre, Rosa, abrió un pequeño centro de estética en Molina de Segura. Con el paso de los años consiguió convertirlo en uno de los centros de referencia de la zona. No solo por trabajar con las mejores firmas o por ofrecer tratamientos de alta calidad, sino por algo mucho más importante: su manera de cuidar a las personas. Ella entendía la estética desde la excelencia, la profesionalidad y la cercanía. Cada clienta que entraba por la puerta se sentía especial. Y eso hizo que, durante décadas, cientos de mujeres confiaran en ella», sigue.
Aquella forma de trabajar marcó también la infancia de Charo, aunque durante mucho tiempo no imaginó que acabaría dedicándose al mismo sector.
«Yo crecí viendo esa realidad desde casa. Sin embargo, durante mucho tiempo pensé que ese no sería mi camino. Quizá porque cuando creces rodeada de algo, sientes que es una obligación más que una elección. Necesité tiempo para descubrir que, en realidad, la estética también formaba parte de mí», rememora.
«Con los años entendí -sigue-, que lo que realmente me apasionaba no era únicamente realizar tratamientos. Lo que me emocionaba era el poder hacer sentir bien a las personas, ayudarles a desconectar, a cuidarse y a regalarse un momento para ellas».

El relevo generacional llegó cuando su madre decidió poner fin a esa etapa profesional y le propuso continuar con el negocio. Charo aceptó el reto, aunque tenía claro que quería construir un proyecto con identidad propia.
«Cuando mi madre decidió cerrar esa etapa de su vida y me propuso continuar con el negocio, supe que quería hacerlo, pero también sentí que debía darle mi propia identidad. Fue entonces cuando nació la idea de crear RDS, Rosa Day Spa», recuerda.
La decisión implicó empezar prácticamente desde cero. El centro cambió de ubicación y se diseñó un espacio pensado para ofrecer una experiencia completa, donde cada detalle tuviera un propósito.
«No quería abrir simplemente otro centro de estética. Quería crear un lugar donde el lujo no se entendiera como ostentación, sino como tiempo, calma, bienestar y atención absoluta al detalle. Por eso decidimos cambiar de ubicación y empezar prácticamente desde cero, diseñando un espacio donde cada experiencia estuviera pensada para emocionar«.
Hoy esa filosofía sigue definiendo el día a día del centro.
«En RDS todo gira alrededor de la persona. No creemos en los tratamientos estándar. Creemos en escuchar, en personalizar, en entender qué necesita cada cliente y en cuidar hasta el más mínimo detalle: los aromas, la música, el ambiente, la forma de recibir, de tocar, de tratar y de acompañar. Siempre digo que en RDS no hacemos tratamientos; creamos experiencias», nos cuenta.

Para Charo, ese concepto también resume la esencia del lujo que quieren transmitir.
«Nuestra filosofía es el lujo con corazón. Un lujo cercano, humano y auténtico. Ese en el que la tecnología más avanzada convive con la calidez de un equipo que disfruta cuidando de los demás».
Precisamente, el equipo ha sido uno de los grandes pilares sobre los que se ha construido el crecimiento de Rosa Day Spa.
«Y precisamente ese equipo ha sido una de las claves de todo lo que hemos conseguido. Tengo la enorme suerte de estar rodeada de personas extraordinarias, profesionales que cada día trabajan con una dedicación absoluta y que sienten RDS como suyo. Nada de esto habría sido posible sin ellas».
Ese trabajo encontró en 2025 uno de sus mayores reconocimientos internacionales, cuando Rosa Day Spa fue premiado en los World Spa Awards, considerados los galardones más prestigiosos del sector del bienestar y la belleza.
«En 2025 recibimos la noticia de que estábamos nominados a los World Spa Awards, considerados los premios internacionales más prestigiosos del sector del bienestar y la belleza. Ya formar parte de esa selección era un sueño».
Una nominación que supuso un antes y un después para el centro y que culminó con el reconocimiento como Mejor Day Spa de España, un premio que pone en valor una forma de entender el bienestar que comenzó hace más de tres décadas y que sigue manteniendo intacta la esencia con la que Rosa Gómez abrió las puertas de su primer centro de estética. Con esta trayectoria, estamos seguras de que Rosa Day Spa va a revalidar este título.
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