En el equipo de limpieza viaria y gestión de residuos de PreZero, el esfuerzo y la profesionalidad de sus trabajadoras evidencian que lo importante no es quién lo hace, sino cómo se hace.
Algunas de ellas llevan años en el oficio, acumulando experiencia y perfeccionando cada proceso, mientras que otras acaban de incorporarse con energía y nuevas ideas. Entre ellas se crean sinergias valiosas, donde la experiencia de unas se combina con la ilusión de otras, formando equipos dinámicos y equilibrados. No son muchas, pero cada vez hay más.
La presencia femenina en este sector, tradicionalmente dominado por hombres, sigue creciendo, demostrando que la capacidad y el esfuerzo no entienden de género. Con cada incorporación, se refuerza la idea de que el trabajo bien hecho depende de la dedicación y la profesionalidad, no de quién lo realiza.
Tienen a la cabeza del servicio a una líder que marca la diferencia. Rebeca Pérez, primera mujer en la historia del municipio en asumir este mandato, que dirige al equipo de limpieza viaria y gestión de residuos con determinación y visión.

Como vicealcaldesa y concejala de Fomento y Patrimonio en el Ayuntamiento de Murcia, no solo coordina el servicio, sino que también representa un modelo de liderazgo inspirador. Su trayectoria y compromiso hacen de ella un referente para quienes buscan un espejo en el que reflejarse, demostrando que el liderazgo femenino aporta visión, eficiencia y capacidad de transformación en el ámbito público.
Las mujeres que aparecen en este reportaje no son todas las que forman parte del equipo, pero sí representan el compromiso, la profesionalidad y la visión femenina que cada día contribuye a desarrollar el servicio de limpieza viaria y gestión de residuos con los valores y filosofía que definen a PreZero.
Perfiles diferentes y complementarios
Ellas desempeñan un papel esencial en el mantenimiento de nuestras ciudades. Algunas desarrollan su labor en el complejo medioambiental de Cañada Hermosa. Otras, en las oficinas centrales ubicadas en San Ginés. Otras tantas, en el Servicio Municipal ubicado en la Plaza de los Apóstoles.
Muchas son visibles a diario barriendo calles o manejando maquinaria de limpieza. Cada jornada comienza para ellas en alguno de los 25 centros logísticos o cuartelillos, donde cuentan con los equipos y herramientas necesarias para el día a día y donde comparten, antes y después de salir a la calle, momentos de compañerismo.
Sin importar el lugar o la tarea específica, todas trabajan con el mismo propósito: garantizar espacios limpios y saludables para la comunidad.
Pequeños gestos, grandes resultados
Desde PreZero, la concienciación sobre el cuidado del medio ambiente nace desde dentro. Están convencidos de que no se necesitan grandes gestos para marcar la diferencia: cada pequeña acción cuenta.
En este reportaje, todas coinciden en que el primer paso comienza en casa y que los pequeños gestos cotidianos, aunque parezcan insignificantes, suman un gran impacto cuando se repiten y se comparten.
Para Celia Zamora León, operaria de planta Cañada Hermosa, “separar correctamente los residuos y optar por productos sostenibles en lugar de plásticos de un solo uso son gestos sencillos pero esenciales para un consumo más consciente y respetuoso con el medio ambiente”.

En la misma línea, Tere Puigcerver, con más de 33 años al servicio de los ciudadanos, atendiendo al cliente con profesionalidad y empatía, destaca la importancia de ahorrar agua y energía, reutilizar, reciclar y comprar solo lo necesario, además de inculcar estos valores a los más pequeños. “Las nuevas generaciones son nuestro futuro. Los valores, si se inculcan y lo ven en casa desde pequeñas, es una lección aprendida para un medio ambiente sostenible y a la vez, un pulso a los gobiernos para que desarrollen y apliquen, cada vez más, estrategias para la sostenibilidad del planeta”, comparte.

Ana Belén Alfonso y Teresa Torres, forman parte de Brigadas Cívicas. Se trata de un equipo creado para fomentar el civismo y mantener la ciudad limpia y ordenada cuya función principal es informar y concienciar a la ciudadanía sobre buenas prácticas en la vía pública, especialmente en lo que respecta a la gestión de residuos. No son cuerpos sancionadores, sino que actúan como agentes informativos y de vigilancia, promoviendo el cumplimiento de la Ordenanza de Limpieza Viaria.
Recorren tanto el centro de Murcia como barrios periféricos y pedanías. Son una herramienta clave para mejorar la convivencia urbana y reforzar el respeto por los espacios comunes. Ellas también coinciden en ello. «Es fundamental educar y sensibilizar a la familia y a los amigos sobre la importancia de cuidar el medio ambiente. Una de las formas más efectivas de lograrlo es a través del ejemplo y la práctica diaria de las conocidas tres erres: reducir, reutilizar y reciclar”.

Por su parte, Eulalia López Sánchez (Lali), con 34 años en el servicio de limpieza y peón especialista de limpieza, recuerda que reducir el uso de plásticos, apagar las luces y no ensuciar la vía pública son hábitos sencillos que, si todos adoptáramos, generarían un gran cambio. “Cuidar el planeta empieza en casa”, dice.
También desde su día a día, Noelia Madrid, operaria de barrido manual incorporada al equipo hace solo unos meses, pone en valor la importancia de separar residuos en casa, reciclar pilas y aceite usado, demostrando que cualquier rincón del hogar puede ser un punto de acción por el planeta. “El simple hecho de ocupar un pequeño rinconcito en casa para separar plásticos y cartones del resto de basura ya es un punto positivo para cuidar del medio ambiente”, cuenta.
Para Ana Celia Bombín, gestora de servicios del complejo medioambiental Cañada Hermosa, el autocuidado y el respeto por el entorno van de la mano. “Apostar por gestos como ir andando en lugar de usar el coche o llevar siempre una bolsa reutilizable son pequeñas decisiones con gran impacto”.

María Beatriz Carrión, gestora del departamento de Relaciones Laborales, refuerza el mensaje, y cree que “todo se basa en hacer un uso racional de nuestra energía y recursos”.

Por su parte Alexandra Martínez Gracia (Sandra), ingeniera química y técnico de servicios urbanos, recuerda la existencia, y a importancia, de lo puntos limpios, el Ecoparque o los EcoPuntos disponibles en distintas zonas de la ciudad y pedanías para contribuir de forma correcta a la separación de residuos en los distintos contenedores y reciclar eficazmente.

Coincide en ello Pepi Guillén Marín, peón especialista del servicio de limpieza viaria, subrayando “la importancia de reciclar y utilizar correctamente los contenedores, así como avisar para la recogida de muebles”. Un servicio que, además, es gratuito.
Avanzando hacia la igualdad
Otro de los aspectos más importantes que abordan desde PreZero es su convencimiento de que el talento no tiene género y que la diversidad es clave para construir un futuro más sostenible. Aunque los prejuicios y la percepción de dureza aún pueden frenar a algunas mujeres a la hora de entrar en sectores tradicionalmente masculinizados, su equipo lanza un mensaje claro y valiente: no hay límites cuando hay ganas, compromiso y motivación.
Y es que, durante décadas, la limpieza ha sido una tarea doméstica asociada a las mujeres, mientras que, en el ámbito profesional, ha sido un sector mayoritariamente ocupado por hombres. Desde PreZero están muy concienciados con ello en todos los eslabones de la cadena, con estrategias reales y un compromiso firme hacia la igualdad.
“Somos conscientes de esta contradicción histórica y por eso promovemos una cultura inclusiva, donde todas las personas tengan las mismas oportunidades de acceso, desarrollo y liderazgo, independientemente de su género-explica Carmen Lucía Pastor, gestora de comunicación de PreZero Murcia -. Creemos que avanzar hacia una sociedad más equitativa pasa también por dignificar todas las tareas relacionadas con el cuidado y la limpieza, reconocer su valor esencial, y eliminar los sesgos que aún persisten tanto en el ámbito doméstico como profesional”.

Ana Celia Bombín, gestora de servicios del complejo medioambiental Cañada Hermosa recuerda cómo, pese a que este sigue siendo un sector tradicionalmente masculino, cada vez son más las mujeres que dan el paso. “En mi sector, la parte femenina es muy reducida, aunque es cierto que cada vez la presencia de mujeres es mayor. La incorporación de mujeres en sectores industriales es un desafío para nosotras mismas, las compañías y la sociedad en general. Es importante la generación de oportunidades a todos los niveles profesionales, donde debe premiar la capacidad analítica, técnica y el buen hacer profesional”.
Esta apuesta por la igualdad no solo está en la base de la filosofía de PreZero, sino que ha sido reconocida. Tal y como señala María Beatriz Carrión, gestora del departamento de Relaciones Laborales “En PreZero no nos importa el género. Forma parte de la filosofía de la empresa respetar la igualdad en todos los sentidos, y valorar a nuestros empleados por su formación y desempeño, conformando un gran equipo, sin importar cuestiones de género. En este sentido hay que destacar que el Ministerio de Igualdad nos ha concedido, su distintivo por destacar de «forma relevante y especialmente significativa» en la aplicación de políticas de igualdad de trato y de oportunidades con sus trabajadores y trabajadoras”.
Animar a mujeres a que se incorporen a PreZero es clave para continuar avanzando.
Para Eulalia López Sánchez (Lali), la clave está en dejar atrás el miedo. “Este trabajo, como muchos otros, requiere esfuerzo, pero también es digno, estable y necesario. Ser mujer no nos hace menos capaces. Al contrario, aportamos responsabilidad, compromiso y ganas de hacer bien las cosas”, afirma.
En la misma línea, Noelia Madrid anima a dejar de lado los mitos del pasado: “Las mujeres podemos conseguir cualquier reto que nos propongamos. Este es el siglo XXI, estamos más que preparadas para cualquier trabajo y debemos sentirnos orgullosas de ser parte del cambio hacia la igualdad”.
Desde su propia experiencia, Pepi Guillén Marín refuerza este mensaje: “A veces el trabajo puede ser duro, pero también es muy gratificante. Me siento orgullosa de lo que hago y animo a cualquier mujer con intención de entrar en este sector a dar el paso sin miedo, porque no se va a arrepentir”.
Para Mónica Pérez, además de superar prejuicios, este sector ofrece una gran oportunidad de crecimiento y evolución: “El reciclaje es un campo en constante cambio donde se puede aprender, innovar y tener un impacto real en la protección del medio ambiente. No hay que tener miedo a formar parte de algo tan importante y positivo para la sociedad”.
Por su parte, Celia Zamora lo resume con claridad: “Con los prejuicios no se evoluciona. Si te enseñan, aprendes. Nuestro trabajo es duro, sí, pero también es muy gratificante”.
Orgullo de pertenencia
Sentirse orgullosas del trabajo que realizan cada día es, para las mujeres de PreZero, una de las claves para avanzar hacia un futuro más sostenible y justo. Su labor, más allá de las tareas concretas, tiene un impacto real en el bienestar de la sociedad y en el cuidado del planeta. Y eso es motivo de orgullo.

Así lo expresa Lali López Sánchez, distinguida en 2024 con el «premio oficio de PreZero», que la reconoció como la mejor operaria de toda España entre más de 15.000 profesionales. Un galardón que premia la dedicación, el desempeño ejemplar, el respeto y el sentido de pertenencia. “Lo que más me enorgullece es saber que con mi trabajo contribuyo a que la ciudad esté limpia y sea un lugar más agradable para todos. A veces la gente no es consciente del esfuerzo que hay detrás, pero cuando alguien te da las gracias o te sonríe, todo cobra sentido”, cuenta.
Noelia Madrid comparte ese mismo sentimiento: “Para mí es un orgullo formar parte de este equipo colaborando para que mi ciudad esté más limpia y cuidada”.
“A pesar del poco tiempo que llevo en PreZero ya son bastantes las anécdotas vividas pero siempre le tengo un especial cariño y profundo respeto a las personas mayores. Hay una vecina que pasa todos los días por una calle en la que hay moreras y una mañana me dio las gracias de manera muy efusiva por el simple hecho de haber quitado todas las moras que habían caído al suelo ya que este quedaba resbaladizo y la señora pasaba por allí con miedo a caerse. Lo recuerdo con cariño y satisfacción, ya que la mujer estaba emocionada y muy agradecida con ese pequeño gesto”, añade.
Pepi Guillén, peón especialista del servicio de limpieza viaria, destaca la satisfacción de ver cómo, en grandes eventos como el Bando de la Huerta o el Entierro de la Sardina, el esfuerzo conjunto devuelve la limpieza a la ciudad en cuestión de horas: “Me encanta esa sensación”.
Para Mari Carmen Martínez Noguera, encargada de los equipos de limpieza viaria, el orgullo nace también de liderar un equipo humano que se convierte en una gran familia: “Me encanta y disfruto cada día. Me quedo con la satisfacción de liderar a 50 personas que me motivan y me ilusionan. Mi lema es: el talento gana partidos, pero la inteligencia y el trabajo en equipo ganan campeonatos”.

El orgullo de pertenecer a PreZero no solo se vive en la calle. Desde las Brigadas Cívicas, su labor va más allá de informar: se trata de sensibilizar, educar y generar un cambio real en los hábitos de la ciudadanía. Cada pequeño logro, como la desaparición de un punto negro de residuos, es celebrado como una auténtica victoria. “No se trata solo de informar, sino de generar un cambio real en los hábitos y en la conciencia colectiva”.
También desde las plantas de reciclaje se comparte ese orgullo. Mónica Pérez, conductora en el complejo medioambiental Cañada Hermosa, reconoce que su mayor satisfacción es ver cómo los materiales se transforman en nuevos productos: “Saber que nuestro trabajo tiene un impacto positivo en el planeta me motiva cada día. Me siento orgullosa de contribuir a la conservación de los recursos naturales. Ver cómo los materiales se clasifican, se procesan y se transforman en nuevos productos, es realmente fascinante. Me impresionó la eficiencia y la precisión con la que se trabaja en la planta, pero lo que me impactó fue el compromiso y la dedicación de mis compañeros. Cada persona tiene un papel importante en el proceso”.

Celia Zamora, por su parte, subraya el valor de abrir camino en un sector masculinizado: «Lo que más me enorgullece es contribuir todos los días al cuidado de la naturaleza y de los seres más vulnerables que hay en ella. Mi trabajo se desarrolla en un sector muy masculinizado, recuerdo con mucha satisfacción el día que entré en plantilla y fui consciente de que estaba abriendo camino a otras mujeres».
Retos de PreZero
Trabajar en PreZero implica mucho más que realizar un servicio: es asumir cada día el reto de transformar una tarea esencial, muchas veces, invisible, en un motor real de cambio social y medioambiental. Desde cada posición y cada equipo, los retos son diversos, pero todos ellos confluyen en un mismo objetivo: construir un presente más sostenible y un futuro mejor.
Carmen Lucía Pastor lo resume con claridad: “Uno de los mayores desafíos es transmitir el valor y la complejidad de unos servicios que, aunque imprescindibles, suelen pasar desapercibidos. Lograr que la ciudadanía, las administraciones y los diferentes públicos comprendan el impacto positivo que generan las personas que trabajan en este sector es una tarea diaria que requiere sensibilidad, claridad y compromiso. Necesitamos comunicar con rigor, de una forma coherente y alineada con nuestros valores, pero también con emoción, para conectar de verdad con la sociedad y poner en valor lo que hacemos”, destaca.
Desde el ámbito técnico, Ana Celia Bombín señala que “el reto más importante es la gestión critica de las incidencias. Además, la gestión de personas en el día a día es un reto a todos los niveles”.
“Saber recibir, canalizar, analizar y tomar decisiones adecuadas en tiempo y espacio de la disparidad de situaciones que surgen en las distintas plantas que componen el complejo -continúa-. Mantener la operatividad de los equipos e instalaciones críticas, bajo una normativa muy estricta, y al mismo tiempo garantizar que todo funcione de manera eficiente y sostenible. Teniendo como premisa imprescindible e indiscutible la seguridad de los trabajadores”, explica.
La gestión de personas es también uno de los grandes desafíos en un sector donde el capital humano es el recurso más valioso. Así lo expresa María Beatriz Carrión. “Dentro del área de Relaciones Laborales y Recursos humanos de PreZero, el reto más complejo es la gestión de personal. Además, la realidad es que el principal recurso con el que contamos es el componente humano, por lo que es fundamental llevar a cabo una gestión adecuada del mismo, para cubrir las necesidades del servicio que prestamos. Asimismo, es muy importante para nosotros la identificación de perfiles profesionales que aporten valor, así como desarrollar estrategias y programas para atraer, retener y desarrollar el talento humano que conforma nuestra empresa”, añade.
Para quienes comienzan una nueva etapa en PreZero, como Alexandra Martínez Gracia (Sandra), el reto se traduce en la oportunidad de contribuir a un propósito alineado con sus propios valores: el cuidado del medio ambiente. “Mi reto es poder contribuir en todos los proyectos de la empresa, aportar ideas nuevas y consolidarme en un entorno que combina la innovación en el sector con el cuidado del planeta. Estoy convencida de que este camino recién comenzado nos traerá grandes aprendizajes y oportunidades”.
En todos los casos, los retos se viven desde una misma convicción: cada esfuerzo, cada decisión y cada acción, por pequeña que sea, forma parte de un engranaje mayor que hace posible un mundo más limpio, más justo y más sostenible. En PreZero, enfrentarse cada día a estos desafíos es, en sí mismo, una forma de compromiso y de orgullo.
Principios, valores y filosofía
Sin embargo, nada de esto sería posible sin contar con una filosofía interiorizada por todo el equipo. En PreZero, cada acción parte de un compromiso firme con el cuidado del medio ambiente y con la construcción de una sociedad más justa y sostenible. Los principios y valores de la compañía forman parte de una filosofía profundamente arraigada que coloca la sostenibilidad, la innovación y el respeto en el centro de todas las decisiones, tanto hacia el entorno como hacia las personas.
Carmen Lucía Pastor lo resume: “Creemos firmemente en una economía circular y sostenible, donde los recursos se gestionen de forma eficiente, y donde el residuo no sea un final, sino el comienzo de algo nuevo. Nuestra filosofía se basa en la innovación constante, la responsabilidad ambiental y el compromiso social. Nuestros valores son la transparencia, la integridad, la mejora continua y, sobre todo, el respeto: por las personas, por el entorno y por las futuras generaciones. Trabajamos por un mundo más limpio, más justo y más consciente, y lo hacemos involucrando a todos los agentes de la sociedad.”
Una visión que se traduce en hechos concretos, como señala Ana Celia Bombín:
“En la compañía PreZero, tenemos una filosofía y valores claros y extendidos en la cultura diaria a todos los niveles de la compañía. Dentro de nuestro trabajo en PreZero y en mi caso en el contrato en el complejo medioambiental de Cañada Hermosa, los valores no se dicen, se viven. El desempeño es nuestra forma de demostrar compromiso con el entorno, trabajando con rigor y eficiencia. El respeto guía cada decisión: hacia el medio ambiente, las personas y las normas que lo protegen. La confianza se gana en el día a día, sabiendo que podemos contar con nuestros equipos y compañeros. La humildad nos permite aprender constantemente, incluso de los desafíos. Y la pertenencia es lo que nos impulsa: sentir que somos parte de algo más grande, un propósito compartido por el bien común.”
Una cultura de empresa en la que las personas ocupan un lugar central, como destaca María Beatriz Carrión. «Los principales valores de PreZero son desempeño, respeto, confianza, humildad y pertenencia. Además de estos valores, le damos máxima prioridad e importancia a la salud y seguridad en el trabajo. De ahí nuestro mensaje fundamental a nuestros trabajadores es «Tu trabajo más importante, es volver a casa». Para ello desde PreZero se desarrollan programas anuales en los que los objetivos marcados son 0 accidentes mortales, igualar o reducir los accidentes graves con respecto a los datos de años anteriores, etc.…. Y para ello se establecen líneas de acción como la formación continua en este sentido y programas de buenas prácticas, entre otras. Este es el mayor compromiso que tiene la empresa con sus trabajadores; el principal recurso con el que contamos”.
Las personas, en el centro
En PreZero, cada persona desempeña un papel esencial en la construcción de un futuro más limpio, más seguro y más sostenible. Desde quienes trabajan en la planta de reciclaje hasta quienes operan en la calle o gestionan los complejos medioambientales, todas las labores son fundamentales para proteger la salud pública, preservar el entorno y fomentar una verdadera economía circular.
La contribución de cada trabajador va mucho más allá de su puesto: su esfuerzo diario permite reducir residuos, minimizar el impacto ambiental y transformar materiales en nuevas oportunidades para la sociedad y el planeta. Como afirma Mónica Pérez, este compromiso se vive con orgullo:“Sé que mi trabajo contribuye directamente a la protección de la salud pública y del medio ambiente. Al procesar y reciclar materiales estamos reduciendo la cantidad de residuos que terminan en los vertederos y minimizando el impacto negativo en el medio ambiente.”
Una labor que, en palabras de Celia Zamora, conecta con los avances de la ciencia y la esperanza en un futuro mejor: «Me doy cuenta de que mi trabajo es fundamental para que generaciones venideras puedan disfrutar de un mañana más limpio».
Además de ellas, en PreZero cuentan con compañeras en oficina para dar un servicio global al ciudadano: Laura Martínez, en mantenimiento; Irene Pina y Rocío Piñera, en el departamento de sistemas informáticos y Mamen Allepuz, en proyectos educativos.

Cada una con su talento, su experiencia y su compromiso, conforman el corazón del servicio desde la oficina. En sus respectivas áreas, aportan visión estratégica, comunicación, organización, innovación y coordinación, asegurando que cada engranaje del sistema funcione con eficiencia. Su trabajo, muchas veces invisible pero imprescindible, es el soporte que impulsa el servicio día tras día. Juntas, reflejan el esfuerzo colectivo que hace posible que la limpieza viaria y gestión de residuos sea sinónimo de profesionalidad y excelencia.
Por otro lado, el servicio de limpieza de Murcia es un sistema mixto que combina la gestión privada con la supervisión y colaboración pública, lo que permite una cobertura más eficiente y adaptada a las necesidades del municipio. El Ayuntamiento de Murcia, a través de su concejalía de Fomento y Patrimonio, liderada por la vicealcaldesa Rebeca Pérez, supervisa y coordina estas labores. Desde el consistorio se diseñan planes estratégicos, se recogen las demandas vecinales y se realiza un seguimiento técnico del servicio.
Además, el equipo técnico municipal colabora estrechamente con PreZero, aportando conocimiento del territorio, evaluando incidencias y asegurando que se cumplan los estándares de calidad. Esta colaboración público-privada permite una respuesta más ágil y personalizada a los retos de limpieza urbana y la gestión eficiente de los residuos. Un modelo que permite no solo mantener limpia la ciudad, sino fomentar la participación ciudadana y la sostenibilidad.

Forman parte de él, Marta Fernández, técnico de administración general; María Dolores López, ingeniera técnica industrial; Olga Marcos, gestora administrativa; Lucía Arques y Belén Molinero, auxiliar administrativo.
PreZero, más allá de un equipo de limpieza viaria y gestión de residuos
A lo largo de los años, muchas de las mujeres que aparecen en estas líneas han forjado lazos de amistad que van más allá del trabajo. No solo entre ellas, sino también con sus compañeros, creando un ambiente de confianza y respeto mutuo. Porque en este equipo, más que diferencias, lo que realmente importa es la colaboración, el esfuerzo compartido y el compromiso con un objetivo común. Su presencia en este entorno ha dejado claro que el esfuerzo y la profesionalidad no tienen etiquetas.
Algunas han sido testigos de la evolución del servicio de atención a los ciudadanos, como Tere Puigcerver.
“La catalogaría siempre en positivo, aunque con matices. Empezamos de forma rudimentaria con lápiz y papel, anotando las incidencias que surgían respecto a actuaciones de limpieza y recogida. Se remitían a los mandos intermedios y conductores a través de emisoras. El avance de la tecnología es abismal y siempre va a más, mejorando y facilitando el trabajo, pero es cierto que se ha llevado por delante ciertas formas de hacer las cosas y tradiciones. A veces, no todo se puede cuantificar con programas informáticos, ni tampoco se trasmite igual por palabra, de tú a tú, que, por escrito», manifiesta.
Algunas lideran equipos, organizando operativos y gestionando recursos, mientras que otras ejecutan tareas esenciales en el terreno, formando binomios que combinan conocimiento y entrega. Aunque su labor es fundamental, pocas veces se visibiliza su trabajo diario, que implica no solo esfuerzo físico, sino también capacidad de planificación, adaptación y trabajo en equipo.
Y es que, en PreZero todos los días son especiales y diferentes, con retos y tareas complejas y diversas. Sandra Martínez comparte que “una de las primeras cosas de las que te das cuenta al llegar a esta empresa es que ningún día es igual al anterior. Independientemente de las tareas habituales que se llevan a cabo de forma diaria, cada día en la ciudad ocurren muchos más eventos de los que podemos imaginar y requieren de nuestra intervención y servicios. Siempre buscamos la mejora continua que nos permita dar un mejor servicio al ciudadano al mismo tiempo que crecemos como empresa”.
Algo en lo que coincide con Tere Puigcerver. “Todos los días surgen diversas cuestiones a las que hay que dar salida y resolución a la mayor brevedad”.
En PreZero, cada persona, cada tarea y cada gesto forman parte de una cadena esencial para la salud, la sostenibilidad y el bienestar de toda la población. Detrás de cada calle limpia, cada residuo reciclado o cada acción de concienciación hay un equipo humano, en el que las mujeres tienen cada vez más presencia, trabajando con esfuerzo, compromiso y orgullo. Su labor, muchas veces invisible, es imprescindible para cuidar de la comunidad y del planeta. Dar visibilidad y poner en valor su trabajo es fundamental para seguir construyendo un futuro más limpio, más justo y también más igualitario.
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