GNK Desarrollos gestiona tres campos de golf en la Región y cuenta con responsables femeninas en puestos relevantes
La presencia de mujeres en el mundo laboral ha transformado de manera sustancial la propia ‘organización’ de la sociedad. Asimismo, cuanto mayor es su nivel de formación, más evidente es también que han cambiado la naturaleza propia de los empleos y la manera de tomar decisiones en las empresas. Aun así, la presencia de mujeres en posiciones estratégicas, desde las que se pueda cambiar el rumbo de las cosas u observarlas desde otro punto de vista, continúa siendo minoritaria.
La superintendente de los tres campos de golf de la empresa GNK Desarrollos acaba de volver recientemente de un encuentro de trabajo con sus compañeros de profesión. La mayoría, ingenieros agrónomos. “Éramos 38 hombres y dos mujeres. Solo una compañera y yo”.
A esta hornada de trabajo de ‘greenkeepers’, palabra anglosajona con la que se identifica a los profesionales responsables del mantenimiento de una instalación deportiva dedicada al golf, fue la murciana Belén Mosquera. Una mujer que ocupa un relevante cargo directivo en la Asociación Española de Greenkeepers (AEdG): es su vicepresidenta segunda desde 2024.

Este dato es muy relevante, ya que es la primera vez que una mujer ocupa este cargo desde la fundación de la asociación, en 1978. Tampoco hay una máxima responsable de mantenimiento como ella (una ‘head greenkeeper’) con tres recorridos a su cargo, en toda España.
Hay que viajar hasta la Región de Murcia y poner el foco de atención en la empresa GNK Desarrollos (que gestiona los campos de El Valle, La Torre y Hacienda Riquelme) para encontrar esa circunstancia. Hace unos años, Mosquera ya fue noticia por ser la head greenkeeper de seis recorridos de golf (lo fue hasta 2019), también en la Región de Murcia.
Actualmente, esta licenciada en Ingeniería Técnica Agrícola cuenta con una plantilla de cuarenta personas, donde el 95% son hombres. Aunque «me gusta contratar mujeres porque son más meticulosas en las tareas de cuidado del campo». Una característica más nuestra; vamos más al detalle y eso se nota, por ejemplo, en el arreglo de los piques en el ‘green’”, asegura esta agrónoma, muy consciente de que no es fácil encontrarlas. Son tesoros. Tampoco es sencillo encontrar mujeres en la asociación nacional. “Somos muy pocas en este mundillo. Entre los 400 asociados hay unas 20 mujeres».
Rodeada de hombres, esta circunstancia no le supone ningún problema a la hora de llevar a cabo su trabajo. Dar órdenes, tampoco. «No. Por mi forma de ser, doy órdenes directas y claras. Y también escucho y explico el porqué de mis decisiones. No es un «no porque sí».
Se le notan los genes de su abuelo militar, pero también los rasgos identificativos del liderazgo femenino, como son la inteligencia social y el trabajo en equipo. Aun así, Mosquera no habla de géneros. «Cuando trabajo no me siento hombre o mujer. Sólo una profesional».
«Yo me lo he ganado todo con trabajo y esfuerzo. Pero si esto mismo lo hace un hombre, parece normal, y si es una mujer, es como si se tratara de algo extraordinario. Parece que hemos avanzado mucho, pero en realidad queda por hacer», explica Belén. En GNK no es la única mujer que asume responsabilidades y toma decisiones.
Verónica Iborra lo hace desde un ala del departamento de Operaciones (la del Pro-Shop) que en la práctica aglutina una larga lista de responsabilidades imposibles de encerrar en dos palabras (‘pro’ y ‘shop’), porque su trabajo va mucho más allá de las compras y ventas de la empresa.

Esta profesional del turismo ha cumplido 20 años en el sector golf, al que llegó por casualidad, cuando este estaba en pañales en la Región. Una primera década complicada y unos últimos diez años de estabilidad, crecimiento y evolución, donde «yo también he crecido con el sector». Adaptándonos a los tiempos, a las exigencias del mercado y aprendiendo a ser ‘Destino de golf’. Un trabajo que me ha llenado y me llena muchísimo». Y apostilla: «Este sector es mi casa y estoy orgullosa de mi aportación al golf regional». Mi trabajo ha sido un granito más para llegar hasta aquí».
Su jornada laboral va mucho más allá de las ventas, las reservas ‘online’ o el trato directo con el cliente, propios de una tienda (‘shop’). Iborra realiza también un trabajo estratégico y ‘escondido’. Ella es el nexo de unión entre los departamentos.
Cualquier mejora, modernización, aprovechamiento de recursos o actualización del sistema operativo… pasa por sus manos. Al igual que transformar una idea en un procedimiento, en una serie de actuaciones o acciones para llevar a cabo el trabajo de manera conjunta para alcanzar el éxito como empresa, que se resume en dos palabras: «innovar y mejorar». Y todo ello conjugándolo con tener su vida personal, pareja, ser madre a los 40 –de una niña llamada Luna– y firmar este 2025 su primera hipoteca.
«Claro que he sentido la presión —afirma en referencia al rol que se le pide tenga una mujer en la sociedad—, pero he seguido mis propios pasos. Estaba muy segura de mí misma y me he tomado mi tiempo para ser yo y sentirme bien en la vida que he elegido vivir, y en la que he combinado todas mis facetas«.
Carolina Solana, una pelirroja de Balsicas, es la jefa del departamento de Contabilidad de GNK y quien recuerda que el año pasado tuvo que escuchar en una fiesta (dirigiéndose a ella y no a su pareja) aquello de: ‘¿Es que no quieres prosperar en la vida?’ (refiriéndose a no haber pasado por la experiencia de la maternidad). «He prosperado… ¡Muchísimo! En lo laboral y en lo personal. Así es como me siento a día de hoy”, asegura esta técnico superior en Administración de Finanzas, que en primera instancia estudió para técnica superior en Comercio y Marketing.

Los números son buena parte de su vida. Le encantan. Ya desde pequeña, jugando con los albaranes de su padre; sumando, restando… Así que no es de extrañar que fuera la primera de su promoción, momento en el que GNK puso sus ojos en ella, y hasta hoy.
«Hice la entrevista y entré». Era 2010. «De inicio pensé que desarrollaría tareas básicas de contable, pero la realidad fue muy distinta. Enseguida comencé a avanzar porque hay muchos campos a tratar en el tema financiero y la empresa apostó por mí para desarrollarlos».
Desde entonces dice: «Han puesto en valor mi trabajo, dándome mayores responsabilidades». Han pasado 15 años y para Solana este sigue siendo un trabajo satisfactorio. «Yo necesito ser feliz en lo que hago. Cuando tenía algo más de 20 años emprendí algunos trabajos que no me llenaron. Aquí me encanta mi responsabilidad, que consiste básicamente en traducir al idioma contable lo que otros departamentos hacen».
Es una mujer muy organizada. Los domingos se prepara su plantilla semanal y va una hora antes de iniciar la jornada para contar con el espacio silencioso que en la oficina necesita, para tenerlo todo listo mientras se mueve ligera y audaz entre papeles. Que le cuadren las cifras es su mayor satisfacción. «Porque en contabilidad 1+1 son siempre 2, esto no es física; así que si sale 1,99, es que algo no ha ido bien. Y que sume y case o resolver un error es… ¡Muy bonito!», asegura con cara de niña.
«Aquí no he tocado techo. Tengo mucho espacio para seguir creciendo. Disfruto mucho con lo que hago y me dejo la piel porque es mi vida», concluye.
Todas resaltan que trabajar con mujeres, entre mujeres, no supone ningún problema. Es más, «las mujeres de esta empresa empatizamos mucho y eso hace que sea muy fácil trabajar. Eso de que ‘¿entre las mujeres no os matáis?’ es otro cliché envenenado. Somos muy colaboradoras entre nosotras», asegura Solana. Una afirmación con la que están de acuerdo Iborra y Mosquera.
GNK es muy consciente de esta circunstancia y promueve que su plantilla femenina asuma responsabilidades y decisiones. Desde la dirección de la empresa dicen ser muy conscientes de su valía. «Estas mujeres son las que no salvan el día a día», asegura un miembro de la dirección de GNK. No va desencaminado. Ya anticipaba hace años el profesor Juan Antonio Pérez, ex decano del Instituto de Estudios Superiores de la Empresa, que «si el siglo XXI funciona, será porque la mujer tendrá una participación cada vez mayor en la organización de la sociedad».
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