¿Por qué las bajas por salud mental se han disparado en la Región? Cuatro psicólogas murcianas nos ayudan a comprenderlo

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La Región de Murcia ha registrado un incremento del 79% en las bajas laborales por motivos de salud mental en los últimos cinco años. Son datos que asustan y, al mismo tiempo, vuelven a poner de relevancia la necesidad de actuar sobre ello. Se trata de un repunte que, lejos de ser coyuntural, refleja un problema de fondo que combina precariedad laboral, dificultades de conciliación y un contexto social marcado por la presión y la incertidumbre.

Hablamos con cuatro psicólogas de la Región de Murcia para conocer qué pasa realmente en consulta y cómo interpretan ellas este incremento tan significativo.

La psicóloga Lorena Belmonte, CEO de la clínica de especialistas en salud mental, Unitas comparte que «Este aumento refleja, sobre todo, una mayor incidencia real de los problemas de salud mental, algo que se manifiesta también en el ámbito laboral. Diversos informes de la OMS y del INSST muestran un incremento sostenido del estrés, la ansiedad y el agotamiento emocional, siendo los trastornos mentales una de las principales causas de discapacidad en el mundo. Vivimos con más presión, exigencia e incertidumbre que hace unos años, y eso afecta directamente a nuestro equilibrio emocional. El trabajo, por su peso vital, es a menudo donde más se evidencian estas dificultades. Aunque la mayor visibilización hace que las bajas por salud mental sean normalizadas, los datos confirman que el malestar es real y creciente».

Continuamos con otra de las principales causas que agudizan los problemas de salud mental, principalmente entre las mujeres: la conciliación.

«Los problemas de conciliación de la vida laboral y familiar -explica Yolanda Blaya, psicóloga clínica-, son un factor importante de estrés cotidiano que, si persiste el suficiente tiempo, puede provocar síntomas como ansiedad, falta de energía, ánimo depresivo, insomnio, molestias físicas derivadas de la tensión acumulada…»

«No es raro ver en consulta trastornos adaptativos relacionados con este problema- continúa-. Aunque, afortunadamente, las responsabilidades se reparten cada vez más equitativamente en ambos miembros de la pareja, aún seguimos viendo que, en muchas ocasiones, la mujer suele ser la parte que asume una mayor carga (física o mental). Si a esto le sumamos la mayor tasa de precariedad en el empleo que sufren, el resultado es que las disfunciones psicológicas relacionadas con la conciliación suelen aparecer en mayor medida en ellas».

Un apunte muy importante es el de la psicóloga clínica Consu Ruiz, quien subraya que «La formación emocional y el liderazgo positivo son factores protectores ante el malestar psicológico. Cuidar la salud mental es un compromiso bidireccional. Para la psicología del trabajo y las organizaciones el bienestar no depende solo de la persona, del trabajador. Depende también de la cultura de la empresa, de cómo se comunica, de cuánto valora y de qué mensaje transmite a sus empleados.

Las organizaciones que promueven la escucha activa, la flexibilidad y la empatía reducen de forma notable el riesgo de bajas prolongadas y crean entornos más estables y sostenibles. Cuidar la salud mental no significa bajar el ritmo, sino trabajar mejor, con mayor coherencia entre lo humano y lo productivo».

Ruiz recuerda que compañías internacionales como Microsoft o Apple ya incluyen programas de apoyo emocional, políticas de conciliación o días de descanso como estrategia sostenible de productividad y cuidado de la salud mental. Sin embargo, no debemos olvidarnos de que cuidar la salud mental no es responsabilidad únicamente de las grandes corporaciones. Cualquier pyme y empresa, independientemente de su tamaño, debe asumirlo como una obligación y compromiso más. Es más, debe ser un compromiso de autocuidado con uno mismo.

«También hay una gran responsabilidad por parte de los trabajadores, porque el trabajo nos mantiene unidos a la vida, a la acción, a funcionar bien. Por esto, ante una situación de malestar emocional o una baja laboral, el trabajador debe saber que es fundamental tener un compromiso con él mismo y con la empresa por salir y seguir adelante, el trabajo también es salud», añade.

Desde la práctica clínica, la psicóloga María de Moya Marín, doctora en psicología, apunta directamente a la influencia del entorno laboral en la aparición de este tipo de bajas. «En muchos casos el problema deriva de un puesto con objetivos inalcanzables, bajo salario o una exigencia excesiva por parte de los superiores. Otras veces son las malas relaciones con compañeros o jefes lo que acaba derivando en burnout. Los sueldos estancados y el aumento del coste de vida hacen que la persona asuma mayor carga laboral y tenga menos margen de conciliación, lo que termina en sobrecarga».

Las consecuencias del incremento del número de bajas laborales en la Región de Murcia invitan a la reflexión; los motivos que llevan a ello, deben llevar a la acción.

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