El Día Mundial del Corazón 2025 cumple 25 años con un mensaje claro: “Muévete por tu corazón”. Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la primera causa de muerte en el mundo y, solo en la última década, los fallecimientos casi se han duplicado. De hecho, según la Fundación Española del Corazón, cada año, más de 6,5 millones de personas fallecen de forma prematura por problemas de corazón.
En el caso de las mujeres, el riesgo sigue estando infravalorado: los síntomas de infarto no siempre son similares a los de los hombres, y todo ello provoca retrasos en el diagnóstico o incluso evaluaciones erróneas.
De todo ello hablamos con el doctor José Abellán (en redes sociales, @doctorabellan). Apasionado de la salud integral, del deporte y de la alimentación saludable, es licenciado en medicina, especialista en Cardiología intervencionista. Actualmente desarrolla su trabajo en el Hospital General Universitario Santa Lucía, en Cartagena.
Además, es CEO de Área Sístole, creador de la newsletter Vital (@vital_by_doctorabellan). y escritor del libro «Lo que tu corazón espera de ti». También lo verás como presentador del podcast «Ágora».
BW. Este año se celebra el 25.º aniversario del Día Mundial del Corazón, bajo el lema “Muévete por tu corazón”. Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la primera causa de muerte en el mundo. Jose, poniendo el foco en la mujer, ¿por qué crees que es urgente concienciar sobre la salud cardiovascular?
JA. La primera causa de muerte en la mujer es la enfermedad cardiovascular, principalmente, el infarto, la insuficiencia cardiaca y el ictus (los accidentes cerebrovasculares).
La fisiología femenina hace que la enfermedad cardiovascular tenga un aumento muy importante a partir de la llegada de la menopausia pero, hemos, clásicamente pensado, que es entonces cuando hay que atajar o luchar contra la enfermedad cardiovascular, porque es cuando aparece. Sin embargo, la realidad es que, durante toda la vida, la mujer, protege, o daña su salud cardiovascular, y es, cuando cesa la producción de hormona femenina de estrógenos, en la menopausia, cuando esto se pone de relevancia. Por eso es muy importante aprender a cuidar nuestro cuerpo desde que somos pequeños y pequeñas.
En este caso no significa que no tenga solución, pero sí que es importante concienciar acerca de que la salud cardiovascular se gana, no es algo que te toca ni que aparece después de la menopausia.
BW. Como has explicado en varias ocasiones, los síntomas de infarto en la mujer son diferentes y más difíciles de identificar que en los hombres. ¿Cuáles son esas señales menos conocidas que deberían encender las alarmas?
JA. En contra de lo que muchas veces se piensa, el síntoma principal del infarto en la mujer es el mismo que en el varón: un dolor torácico opresivo y radiado mandíbula, espalda o a miembro superior izquierdo. Suele asociar sudoración y es importante reconocerlo para tomar medidas e intentar atajar lo antes posible un infarto.
Ahora bien, es cierto que en el sexo femenino se dan con más frecuencia lo que llamamos síntomas atípicos: a veces el infarto se presenta con un cansancio muy importante, solo con una sudoración muy potente, con un dolor en la punta del estómago (o sea, en la parte alta del estómago y no tanto en el tórax), o en la espalda. Pero, esta frecuencia de presentación está en torno a un 30 o 35%, es que es algo muy parecido al varón (que la tiene también entre un 20% -largo-, o un 30% más o menos).
Por todo ello, es importante reconocer que el infarto en la mujer se presenta con dolor torácico en la amplia mayoría de ocasiones, pero lo que no podemos es conseguir que a una mujer que le duele el pecho no piense que está teniendo un infarto. Eso puede ser una situación bastante peligrosa.
«Las mujeres que se mueven mueren menos de enfermedad cardiovascular y de cáncer, que que las que no se mueven».
BW. La Sociedad Española de Cardiología recomienda hacer 30 minutos de actividad física cada día para prevenir hasta el 80 % de los casos de enfermedades cardiovasculares, pero, 1 de cada 3 adultos no se mueve lo suficiente. ¿Qué barreras encuentras en la mujer para incorporar el ejercicio físico en su día a día y cómo animarías a integrarlo en la rutina?
JA. Efectivamente, la mayoría de personas (un 60%, tanto hombres como mujeres) no nos movemos lo suficiente o somos totalmente sedentarios.
Yo creo el arma más potente para empezar es ser conscientes de este problema y, sobre todo, de que el movimiento diario y la actividad física mejoran nuestra salud cardiovascular y aleja el riesgo de sufrir un evento cardiovascular, como puede ser un infarto cerebral o un infarto cardíaco.
A día de hoy, lo que yo recomiendo es hacer cualquier cosa. Es decir, simplemente con ser conscientes y reservarnos un rato cada día para movernos, ya estamos haciendo mucho por nuestra salud, no hace falta ser un gran deportista para tener una salud cardiovascular óptima.
Simplemente con movernos, comparado con quien se queda en el sofá, disminuimos mucho nuestro riesgo cardiovascular, si bien sí que creo que debemos de tener en cuenta algo muy importante y es que, sobre todo en la mujer, es súper importante trabajar tanto la actividad aeróbica (de baja o moderada intensidad) como el ejercicio de fuerza.
Por eso, cuando mucha gente me pregunta, ¿qué hago? Mi respuesta es haz lo que más te guste. Ahora bien, dentro de lo que más te guste puedes elegir, combina actividad física de moderada intensidad con ejercicio de fuerza, (siendo consciente de que esto es como quien quiere dejar de fumar y no sabe cómo. Primero tiene que enterarse de que debe dejar de fumar y luego ya irá buscando su razones o sus huecos para poder llevarlo a cabo).
Lo que está claro es que, si no plantamos esa semilla, no lo vamos a hacer y creo que es fundamental. Las mujeres que se mueven, mueren menos de enfermedad cardiovascular y de cáncer que las que no se mueven.
BW. Solemos asociar los problemas cardiovasculares con edades avanzadas. Sin embargo, en la mujer el riesgo puede aparecer antes, incluso antes de la menopausia. ¿A partir de qué edad consideras que debemos tomar conciencia y empezar a tomar medidas preventivas?
JA. Desde la niñez, o sea, desde siempre. Las mujeres que se han movido, que se mueven, que comen saludable… tienen una mejor salud. Por eso, cuanto antes, mejor, no hay una edad para empezar a cuidarse.
En este sentido, yo me pregunto, ¿es que hay una edad para hacer las cosas mal? Cuanto mejor hagamos las cosas siempre pues más longevo y una mejor esperanza de vida y esperanza de salud vamos a tener.
BW. ¿Qué relación tienen la hipertensión y otros factores de riesgo con la fisiología femenina, especialmente en etapas como la menopausia?
JA. Tiene mucho que ver con la producción hormonal específica que tiene el sexo femenino. Los estrógenos son unas hormonas necesarias para que la mujer tenga una salud adecuada y, sobre todo, una función reproductiva óptima, pero también influyen, y afecta mucho, a la salud cardiocirculatoria.
Sabemos que los estrógenos regulan a la baja la presión arterial, mejoran o equilibran el colesterol, y sensibilizan, o reducen, la resistencia a la insulina. Esto protege en cierto modo a las mujeres durante su etapa fértil, pero no son un antídoto total ante unos malos hábitos, por eso hay mujeres que antes de la menopausia sufren una enfermedad cardiovascular u otro tipo de patología.
Si bien suponen una mejora de los parámetros que asociamos a una buena salud de vascular, su aparición y su cese, lo único que hacen es revelar lo que hay debajo y es si hay un buen árbol vascular, una buena salud vascular o no, y esto lo que lo provoca o lo mantienen son nuestros hábitos.
Por eso, cuando llevamos malos hábitos, en cuanto cesa la protección de los estrógenos se ponen en relevancia patologías como hipertensión o diabetes, o una elevación brutal del colesterol que estaba latente ahí abajo, pero no significa que no existiera. Los estrógenos simplemente suponen una cierta atenuación de un factor de riesgo que no está controlado. Que cesen su producción, al final, solo pone de manifiesto, como digo, lo que había debajo, pero la hipertensión o la diabetes no es que aparezcan en la menopausia, es que habitualmente, como la mujer está más controlada porque existen estrógenos en su cuerpo pues no sabe, o no conoce, que tiene una mala salud cardiovascular y que tiene que mejorar.
BW. Desde tu experiencia, ¿cuáles son los principales mitos o errores que existentes sobre la salud cardiovascular femenina y que provocan que muchas mujeres no reaccionen a tiempo?
JA. Uno de los más mitos más extendidos es que el infarto es cosa de hombres y que una mujer es raro que tenga un infarto. Otro, que los estrógenos te protegen, y que hasta que llega la menopausia no hay nada que prevenir. Esto es un error. Como hemos comentado, las hormonas femeninas lo único que hacen es atenuar o regular unos factores que tenemos que cuidar, tanto si somos mujeres como si somos hombres.
BW. Además de la actividad física, ¿qué otras acciones, hábitos y revisiones recomiendas a las mujeres para cuidar su corazón y detectar a tiempo cualquier problema?
JA. Yo creo que hay cuatro pilares fundamentales que ahora estamos destruyendo y a los que no prestamos demasiada atención en cuidarlos para mejorar nuestra salud.
Uno es el ejercicio físico, que ya lo hemos comentado. Otro, una alimentación natural y basada en plantas es fundamental para mantener sano nuestro cuerpo. Además, la buena sincronización con los ritmos del planeta entre los que se incluye un buen descanso o una buena actividad física durante el día, pero también una exposición al sol adecuada, porque eso regula nuestro ritmo circadiano. Por último, una buena conexión con los demás. Es el anti estresante por excelencia de la naturaleza, y y que actualmente no cuidamos mucho. Estamos demasiado invadidos por relaciones de mala calidad, hiperconectados, y nuestra salud no entiende demasiado de esto.
BW. Hace unos meses un informe de LLYC y Appinio puso de manifiesto que ocho de cada diez españoles utiliza la IA para consultas médicas y seguimiento. Si sumamos a ello la “infoxicación” con la que, sin control, se bombardea en redes sociales, el panorama es cuanto menos, preocupante. ¿Qué opinión te merecen estos datos y qué dirías a quienes optan por estas vías de “información” como fuentes oficiales, sustituyéndola por los profesionales en consulta?
JA. Puedo responderte desde un punto de vista profesional, y personal, porque uso la inteligencia artificial a diario para ayudarme a en mi trabajo, tanto clínico, como en redes. A día de hoy, la inteligencia artificial de pago que yo conozco (ChatGPT), no sustituye a nada. Está muy avanzado, pero aún estamos muy lejos de que pueda sustituir a un profesional, de cualquier tipo. Yo le consulto mucho muchas cosas médicas, y se sigue inventando muchas cosas; le consulto sobre informática o redes sociales, de funcionamiento de herramientas… y se lo inventa, pero no un poco, ¡se lo inventa todo! A veces no tiene ni idea.
Por eso, tengo clarísimo que en 2025, confiar en la inteligencia artificial es algo sumamente peligroso, principalmente cuando hablamos de diagnósticos importantes, porque puede ser la cuna o el origen de muchísima preocupación innecesaria, que va a ser peor la preocupación que, seguramente la propia enfermedad en la mayoría de ocasiones.
Creo que debemos confiar en los profesionales de salud. Ya te digo que creo que, a día de hoy, nos equivocamos mucho menos, y estamos mejor preparados, que la inteligencia artificial.
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