Referentes femeninos del ámbito jurídico murciano reflexionan sobre liderazgo, de la mano de ICAMUR y Business Women RM

Con motivo del Día Internacional de la Mujer, desde Business Women RM impulsamos, junto con el Ilustre Colegio de la Abogacía de Murcia (ICAMUR), un encuentro privado alineado con nuestros valores y objetivos: dar visibilidad y poner en valor el liderazgo femenino, al mismo tiempo que generamos una red de apoyo entre mujeres referentes de la Región.

Esta jornada se convirtió en una conversación honesta entre destacadas profesionales del ámbito jurídico de la Región de Murcia para analizar, desde una experiencia real, el papel de la mujer en los niveles más elevados del sector legal, los hándicaps aún vigentes, pero también las palancas y avances en un sector tradicionalmente masculinizado.

Alrededor de la mesa: Maravillas Hernández López, decana del Colegio de la Abogacía de Murcia (ICAMUR); Isabel Gambín, socia de Gambín & Jiménez; Victoria Rivera Barrachina, Representante de Women in a Legal World en Murcia; Cristina García, Secretaria del Colegio y Abogada en Ecuomed Abogados; Soraya Martínez, responsable del Dpto. Mercantil en la consultora legal CARRILLO; Encarna Bermejo Garres, socia de Sevilla Flores Procuradores; Raquel Lillo Paredes, magistrada del Juzgado de Primera Instancia e Instrucciones nº 5 de San Javier; y Amanda Aquino, directora de Business Women RM, quien fue la responsable de moderar la jornada.

183 años después, una mujer al frente del Colegio de Abogados de Murcia

Partíamos de un hito histórico: el nombramiento de Maravillas Hernández López como primera decana del Colegio tras 183 años de trayectoria.

Con estas palabras, la decana daba la bienvenida al encuentro: “Estos espacios fomentan la oportunidad, las alianzas, los apoyos mutuos en el entorno jurídico, permiten compartir experiencias y estrategias, conocer cómo otras mujeres han afrontado estos retos aporta herramientas que utilizar para avanzar”.

“Es fundamental visibilizar y fortalecer el liderazgo femenino en el ejercicio diario de nuestra profesión. Para las jóvenes abogadas permite despertar ese interés en destacar en el día a día. Darles espacio y visibilidad ayuda a romper techos de cristal, a que conozcan nuestra capacidad en la defensa de los derechos y libertades y en una sociedad más garantista”, continuó.

“Los Colegios tenemos una responsabilidad pública y promover estos espacios demuestra que la igualdad no es sólo un discurso sino una línea de actuación a seguir”, aseguró.

Hándicaps reales: maternidad, conciliación y estereotipos

Tras la bienvenida, las presentes se sinceraron, compartiendo cuáles son, para ellas, los hándicaps más importantes a los que se enfrentan por su condición de mujeres en el sector legal.

Cristina García López, secretaria del Colegio y Abogada en Ecuomed Abogados, inició la conversación dando visibilidad a una realidad: la dificultad de conciliar y el papel de la mujer cuando es madre.

“Existe una gran dificultad cuando somos madres. Se produce un paréntesis biológico y es complejo durante compaginar durante la crianza. Son años en los que, inevitablemente, desconectas. Luego te repones, pero es inevitable pasar por ello y esta situación, a las mujeres, siempre nos va a dejar en posición de desventaja respecto al hombre. Es muy difícil que se pueda equiparar”, explicó, aludiendo a su propia situación, ya que ha sido madre hace poco tiempo.

Isabel Gambín, abogada en Gambín & Jiménez, coincidió con ella: “Te pilla en momento vital, intentas conciliar, pero, aún así, es muy complejo. A la mujer, además, siempre se nos exige un poco más: en casa, con los niños, en el trabajo… El sentimiento de culpabilidad nos acompaña siempre”.

Victoria Rivera, Representante de Women in a Legal World en Murcia, se mostró de acuerdo, aunque, desde su perspectiva, añadió: “Sin lugar a dudas, para mí el mayor desafío (por no llamarlo obstáculo) fue la conciliación y la búsqueda del equilibrio personal y profesional; Cuando decidí ser madre sabía que, si quería seguir apostando por mi carrera y compaginarlo con la maternidad, tendría que hacer esfuerzos. Así aprendí la importancia de la eficiencia y eficacia en lo que haces, aprovechando el tiempo al máximo, eligiendo serenamente los proyectos en los que quiero estar”.

A pesar de ello, añadió “Durante mis bajas de maternidad yo trabajaba en el despacho internacional Garrigues, y tuve la suerte de contar con un equipo y poder disfrutar de mis meses de baja, lactancias acumuladas… tenía todos los derechos, sin embargo, si eres persona responsable, realmente no se produce una desconexión. Aun así, para mí esta etapa no ha sido una barrera”.

Soraya Martínez apuntó: «Desde mi punto de vista, el techo de cristal es una acumulación de pequeñas fricciones. Entre los obstáculos que todavía existen destacan los sesgos sutiles: no hablamos ya de discriminación explícita, sino de dudas automáticas sobre liderazgo, firmeza o autoridad. La misma actitud puede calificarse de “segura” en un hombre y de “excesiva” en una mujer.
También persisten el acceso desigual a oportunidades estratégicas y la penalización indirecta de la conciliación. Las grandes operaciones, los clientes clave y los asuntos de mayor visibilidad impulsan las carreras profesionales y, si no hay un reparto equitativo de estas oportunidades, la brecha se amplía».

Encarna Bermejo Garres, socia de Sevilla Flores Procuradores fue contundente: “La maternidad supone una prueba de fuego. Lo pone todo patas arriba. Sin embargo, en mi caso, mi marido cogió la baja de paternidad para que yo pudiera trabajar. Es muy importante contar con apoyo”.

Elisa Campoy, la decana del Colegio de Abogados de Lorca, no pudo acompañarnos, pero ha querido compartir con nosotros sus inquietudes al respecto. “Aún se pregunta a las mujeres cómo organizan su vida profesional cuando tienen hijos, algo que rara vez se plantea a los hombres. Ese tipo de expectativas sociales influyen en las oportunidades, en la disponibilidad y en la percepción del compromiso profesional.

Personalmente, más que hablar de “techos de cristal”, me gusta la expresión “suelos pegajosos”: esas inercias invisibles que dificultan avanzar sin que apenas se perciban. Se trata, en definitiva, de crear condiciones que no limiten y que permitan dar el paso con libertad. En eso estamos”.

Soraya Martínez aludió, además, a algo muy importante y “Llegas a puestos de responsabilidad justo cuando quieres ser madre”, lo que acrecienta la dificultad para conciliar.

A este respecto, Raquel Lillo Paredes, magistrada del Juzgado de Primera Instancia e Instrucciones nº 5 de San Javier, hizo un apunte muy interesante: ¿qué pasa con las mujeres que no son madres, dónde queda su conciliación?

“Cuando se habla de conciliación hay que ampliar el concepto: no tengo hijos, pero tengo otras necesidades. En Justicia hacen falta muchos medios, pero, en vez de dotarnos de ellos, terminamos trabajando hasta que no podemos más. Si tienes hijos, paras de trabajar porque alguien tiene que encargarse de los niños, pero, si no tienes a nadie que dependa de ti, te exiges más. La conciliación también es esto. A veces no ponemos límites y tenemos, además, la necesidad de demostrar constantemente la excelencia”, expresó.

Carmen Rodríguez Pérez, Decana del Colegio Notarial de Murcia, tampoco pudo acompañarnos, pero nos ha trasladado sus inquietudes. Desde su punto de vista, “El ejercicio de la profesión de notario exige una formación continua, una dedicación intensa y una gran capacidad de adaptación, tanto a los cambios normativos como a las demandas sociales. En ese contexto, el reto para mí siempre ha sido mantener el equilibrio entre la disponibilidad y vocación de servicio que requiere el ejercicio de la profesión notarial y la vida personal, a lo que se ha añadido estos últimos años mi puesto como Decana del Colegio Notarial de Murcia, cargo que para mí supone un honor y una enorme responsabilidad”.

Isabel Gambín, habló también de que, a todo ello se suma el papel de la mujer como autónoma. “Hay personas que solo quieren que trabajes tú para ellos. Por ejemplo, cuando vas a un hospital y quieres que te atienda siempre el mismo traumatólogo. Esto es complejo cuando estás de baja y hay un cliente que solo quiere que su caso lo lleves tú. Aquí no puedes delegar”.

“Otro obstáculo frecuente es la presunción de menor disponibilidad: decisiones tomadas ´por nuestro bien´, sin preguntarnos, como si se diera por hecho que no queremos asumir ciertos retos. A esto se suman los sesgos sutiles, esos comentarios que no dicen nada concreto, pero lo dicen todo: ´este asunto requiere mano dura´, ´necesitamos a alguien con más presencia, ´ella es muy buena, pero…´, ejemplifica.

Marta González, socia y abogada en Garrigues compartió otro enfoque, «No creo que haya obstáculos reales intencionados. Lo que ha existido durante mucho tiempo ha sido una cultura social y profesional que daba por hecho que las mujeres no podían llegar a esos niveles altos de responsabilidad dado el tiempo de dedicación tan exigente que estos requieren (también en las profesiones jurídicas)».

Liderazgo femenino en la cúspide del sector legal

Maravillas Hernández comentó que, “Si bien es una realidad que las facultades de Derecho cuentan hoy con más mujeres que hombres y que hoy hay mujeres líderes ocupando puestos de responsabilidad, la paridad real no es la norma. Y desde luego queda mucho que recorrer en cuanto al favorecimiento del liderazgo femenino y no por falta de talento ni de vocación o mérito”.

Sin embargo, añadió, “Salvo algún micromachismo, no he notado discriminación. Sí ciertas dificultades al ser decana, y resistencia a que cumplan las “reglas” que se imponen, principalmente, entre hombres con responsabilidad a los que no les gusta que mandes y te cuestionan decisiones. Hay que marcar territorio, pero vamos cada vez mejor”.

Victoria Rivera aportó cifras que ilustran la situación: “Aunque la mujer está indiscutiblemente hace años en el mundo jurídico, (es mayoritaria su presencia, basta ver las facultades de derecho o las promociones de juezas), en los grandes despachos el porcentaje de socias está en torno al 20-21%. Aún nos queda un largo camino por recorrer. Iniciativas como las de WLW (Women in a Legal World) ayudan a recorrerlo”, explica.

Y añadió un matiz clave: “No se trata de colocar mujeres por cuota. Tiene que prevalecer el mérito y el talento”.

Marta, añade, «Es cierto que no se ha alcanzado aún el nivel deseable de presencia de mujeres en las altas esferas jurídicas, pero porque como toda «revolución» social, ésta necesita de un período de tiempo relativamente largo para terminar de implementarse».

«Cuando empecé -compartió Soraya- me encontré con una doble circunstancia: era muy joven y además mujer en un entorno empresarial donde, en aquel momento, el empresario era hombre en un porcentaje abrumador. Me preguntaban si era la secretaria, si había terminado la carrera, o si lo que estaba explicando lo había consultado con mi jefe. Son comentarios que pueden parecer anecdóticos, pero cuando se repiten generan un mensaje implícito: «tu autoridad está en duda».

«En el despacho, sin embargo, nunca he tenido ningún problema. Siempre me he sentido respetada y valorada. El reto estuvo en el exterior, en construir autoridad frente al cliente. Y eso, con el tiempo, se consolida», aclaró.

Elisa Campoy comentó que “Hoy la presencia femenina en la base de la profesión es incuestionable, pero en determinadas posiciones de máxima responsabilidad todavía no es proporcional. Las mujeres están preparadas y presentes; el reto ahora es que esa presencia se traduzca con naturalidad en liderazgo institucional y en puestos estratégicos, sin que resulte excepcional. Como dato significativo, de los 83 Colegios de Abogados que existen en España, solo 25 están encabezados por una decana”.

Sobre esta situación en el sector de la notaría, Carmen nos cuenta que “La presencia de la mujer en las profesiones jurídicas, y en particular en el notariado, es hoy una realidad plenamente asentada, aunque no siempre fue así. En la actualidad, la incorporación de la mujer al notariado se ha producido de forma natural y sostenida, en paralelo a su incorporación al mercado laboral en general, a lo que se une el sistema de acceso a la profesión, basado en una oposición”.

Isabel, opinó, “Desde mi experiencia, diría que la mujer ya no está en un papel secundario… pero tampoco en el principal. Estamos en ese punto intermedio. Hoy estamos más presentes, más preparadas y visibles, encontramos más mujeres en judicaturas, fiscalías o puestos directivos, pero sigue existiendo esa especie de “techo transparente” que no se ve, pero que se nota cuando intentas subir un escalón más; en mi opinión todavía persisten desigualdades que muestran que el camino no está completamente recorrido”.

Coincide en ello Encarna, “Creo que la mujer sigue teniendo un papel secundario, aunque cada vez más la presencia femenina es más importante. Un ejemplo es Murcia, tanto el Colegio de la Abogacía de Murcia como el Colegio de Procuradores sus máximos representantes, sus Decanas, son mujeres”.

No obstante, frente a los obstáculos, identificaron también apoyos clave.

Maravillas explicó: “Hoy el peso fundamental en casa lo lleva mi marido”, mientras que Raquel agradeció y reconoció que “Me he sentido apoyada: padres, profesores, pareja… y ha sido realmente importante”.

El consenso fue evidente: sin red y sin corresponsabilidad real, el avance es mucho más complejo.

Claves para avanzar hacia una igualdad real en el sector jurídico

Victoria Rivera, insistió en la necesidad de un cambio cultural profundo: “Hace falta un cambio cultural real y más visibilidad del talento femenino”.

Para Maravillas Hernández, el cambio empieza en la base: “Hay que fomentar la cultura de la corresponsabilidad desde las aulas. Debe prevalecer el talento sobre el género. Creo que debemos erradicar la desigualdad estructural y los sesgos sistémicos, acabar con esas barreras invisibles que frenan trayectorias brillantes que puedan enriquecernos en todos los sentidos. Por el contrario, debemos incentivar los espacios de visibilidad, ampliar referentes, fomentar la cultura de la diversidad, concienciar sobre sus beneficios”, concluyó.

Desde nuestro medio seguiremos impulsando espacios de reflexión y liderazgo, generando un impacto real durante todo el año. Creemos en el talento, en la excelencia y en la corresponsabilidad como pilares de un liderazgo femenino sólido y transformador.

Fotografías: María José Puche

Localización: Hotel Siete Coronas

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