Fatiga mental antes de las vacaciones: cómo no llegar quemado a julio

Mujer con maleta de vacaciones

Con la llegada del calor y los días largos, muchas personas cuentan los días para el inicio de las vacaciones. Sin embargo, lo que debería ser una etapa de ilusión y descanso, a menudo se convierte en una recta final cargada de estrés, prisas y agotamiento emocional. ¿Por qué ocurre esto y cómo podemos evitarlo?

Hablamos con la psicóloga María de Moya, para que nos explique por qué nos sucede, y nos facilite claves para gestionar el final del curso laboral sin caer en el desgaste mental… y sin que las vacaciones se conviertan en otra fuente de presión.

Estrés pre-vacacional: más común de lo que parece

Lo cierto es que, muchas personas, experimentan más estrés justo antes de las vacaciones de verano, cuando en teoría deberían estar ilusionadas por el descanso.

«Así es», confirma la experta. «Aquí estaríamos hablando de dos ´conflictos´ que fluctúan entre sí»:

  • Expectativas: las expectativas, a modo general, nos llevan a imaginar un idílico futuro en el que, en muy pocas ocasiones, cabe el imprevisto. Por lo que, si conforme se va acercando la fecha de las vacaciones, si julio se hace eterno o no se desarrolla como nosotros esperábamos, lo normal es que nos acabemos desilusionando.
  • Estrés prolongado: a pesar de los “puentes” que, en muchas ocasiones ni si quieras podrás cogerlos, es habitual que el estrés del día a día, más la conciliación laboro-familiar, más los imprevistos con los que no contamos (problemas en el hogar, en el trabajo o en la familia), mermen nuestro bienestar. Por tanto, como el mes de julio, en particular, no contiene ningún día de descanso, si tus vacaciones comienzan en agosto, estarás rezando para que se acerque el maravilloso 1 de agosto. Y, por consecuencia, las semanas se te harán eternas.
Efecto “cuesta de julio”

Ante esta situación, debemos organizarnos mental y emocionalmente para que el cierre de proyectos, entregas o tareas no nos deje agotados justo antes de desconectar y poder disfrutar al máximo de los merecidos días de descanso pero, ¿cómo?

«Esta pregunta tiene una respuesta muy sencilla pero con un nivel alto de compromiso: la organización. Es la clave. Si sabes que antes de irte de vacaciones debes tener hechas ciertas tareas, aunque sean tediosas, no las dejes para el ultimo momento», aconseja María.

«Si, además de todo lo que hemos dicho anteriormente, -continúa- te dejas tareas pendientes para el final, la cuesta de enero será una fantasía en comparación con el mes de julio».

«Y otra clave importante: los días tienen una gran cantidad de horas solares, por lo que, al salir del trabajo, aprovecha para disfrutarlos y que la famosa rutina, no te inunde: busca planes veraniegos aunque al día siguiente debas ir a trabajar. Sal de la rutina y diviértete».

Preparar las vacaciones también genera estrés

Otra fuente de estrés añadida es, en ocasiones, la propia preparación de las vacaciones: familia, compras, trabajo, logística… Además, este aspecto se ve acentuado más en las mujeres que, aún, continúan asumiendo mayoritariamente este rol.

«Que pidan ayuda», aconseja la psicóloga. «Vivimos en un mundo donde el ´yo puedo´, ´yo lo hago´ y ´yo lo soluciono´, están totalmente normalizados. Es decir, se entiende que la mujer va a estar estresada por este motivo y, sino pedimos ayuda nosotras mismas, lo normal es que, ni si quiera otras mujeres (en muchos casos), sean conscientes del nivel de carga con el que contamos».

A todo ello hay que sumar que «debemos asumir que no vas a conseguir todo lo que te propongas. Es decir, contar con el imprevisto. Si no aparece genial, pero que hay un alto porcentaje de aspectos que se salen de nuestro control y que son necesarios tener presente para evitar esa culpabilidad».

Ejemplo: si se te rompe el coche, a pesar de haberlo llevado a sus revisiones oportunas, ¿qué puedes hacer? ¿qué responsabilidad tienes tu sobre eso? Pero, claro, hay que solucionarlo y quizá eso postergue, aún más, esas tareas pendientes. Por eso, esa organización previa con tiempo + saber pedir ayuda + contar con imprevistos, es clave.

Resumiendo, ¿qué técnicas o hábitos nos recomienda María para mantener la calma y no terminar las vacaciones con la sensación de estar “necesitando vacaciones de las vacaciones”?

«Busquemos planes equilibrados. Estamos en plena era del turismo “rápido” y queremos ver mucho en poco tiempo. Intenta combinar esto con planes más fluidos y con menor carga de estrés. Por ejemplo: si tienes dos semanas de vacaciones, combina una con actividad y la siguiente, la que sea de incorporación a tu trabajo, tomala de descanso total (ir a la playa, descansar en casa sin atender llamadas de trabajo, irte a un resort…)», concluye.

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