En muy pocas ocasiones la emoción traspasa el rigor informativo en nuestro medio, pero este momento lo merece. Ha llegado el Día de la Madre, posiblemente la palabra más bonita del mundo y que más connotaciones tiene: amor, admiración, respeto, recuerdos, ternura, unión, fuerza, apoyo…
Hemos querido preguntar a mujeres referentes de la Región de Murcia algo muy difícil: ¿qué es su madre para ellas? Y, ahora que ellas lo son, ¿qué legado quieren dejar en sus hijos? Preparad los pañuelos:
Encarna Ortiz Asensio, CEO y presidenta del Consejo de Administración de Grupo Vigilant y vicepresidenta de FREMM

Mi madre siempre me ha inculcado un valor muy importante y es la autenticidad, el ser uno mismo, el caminar con la cabeza alta, el defender lo creas justo. Me gustaría que mi hijo también se apoyara en estos valores.
Miriam Alegría, fotógrafa y creadora de contenido (lifestyle, fotografía y amor propio)

Mi madre me enseñó a salir adelante con una sonrisa, incluso cuando la vida no te lo pone fácil; a relativizar los problemas y no preocuparme antes de tiempo.
Y si hay algo que me gustaría que mi hijo nunca olvidara de mí… es que siempre hay que ser buena persona. Que no tiene que pisar a nadie para brillar. Que no todo vale para un fin y que nunca pierda el foco; que sueñe alto, pero siempre con humildad y con los pies en la tierra, sin olvidarse de dónde viene. Y que, pase lo que pase, siempre habrá un lugar seguro al que volver: mis brazos.
María Sánchez, directora general de La Pastora

De mi madre, Luisa García Martínez, sigo aprendiendo, afortunadamente, cada día.
Ella ha sido siempre un ejemplo de amor, saber estar y me sigue demostrando, a sus 89 años, que la verdadera riqueza de la vida está en cómo tratamos a los demás. Que la auténtica felicidad radica en hacer felices a quienes nos rodean.
Es por ello que los valores que les transmito a mis hijos, Julia y Gabriel incluyen respeto, responsabilidad, honestidad, generosidad y gratitud.
Estos principios se cultivan a través del ejemplo diario, fomentando la autoestima y la convivencia armoniosa en la sociedad preparándose para ser personas íntegras.
María Pina, periodista, presentadora y organizadora de eventos

De mi madre aprendí el esfuerzo silencioso y la responsabilidad. Esa capacidad de unir a la familia… y las fuerzas inagotables para el día a día. Crió a seis hijos y trabajaba! Toda mi admiración.
Y a mis hijos quiero dejarles el amor, la confianza y la libertad para ser quienes quieran ser.
Verónica Moreno del Castillo, fundadora de la Clínica de Osteopatia y Fisioterapia Sincrost

Mi madre falleció hace tres años de cáncer, pero, si miro atrás, me acuerdo mucho de cuando fui a empezar mi primer trabajo en una heladería a los 14 años. Yo estaba súper nerviosa y ella me dijo: «Tranquila, tienes que tenerlo hecho antes de que te lo digan”. Yo me quedé sin entender nada, pero siempre que me acuerdo de ese momento. Entiendo que ella quería transmitirle el respeto, esfuerzo y constancia que hay que tener y mantener para todo en la vida. Creo que yo he tenido éxito siempre gracias a esa frase.
El valor que les quiero transmitir a mis hijos es el que mi madre me enseñó a mí: sin esfuerzo y constancia no hay resultado. Ojalá supiese educar a mis hijos la mitad de bien que mi madre lo hizo con nosotras.
Fuen Viudes, directora de la Fundación Never Surrender

De mi madre, lo que más valoro es la lección que me ha transmitido a través de su forma de estar en el mundo. Su sencillez, su saber estar y sus valores han sido siempre un referente para mí. Sin duda, es una de las personas más buenas que conozco, y eso es algo que admiro profundamente y procuro aplicar en mi propia vida.
Sobre qué valor me gustaría que mi hijo no olvidara de mí pues, supongo que como todos los padres, me gustaría ser un buen ejemplo para mi hijo y que, el día que yo no esté, haya dejado una huella bonita en él.
Me gustaría que recordara cuánto valoro la vida. Que entienda que es algo que hay que disfrutar, vivir con intensidad y aprovechar en plenitud. Ojalá, cuando yo no esté, eso permanezca en él: la certeza de que la vida merece ser vivida de verdad.
María Luisa Lucas, secretaría General de la Federación Regional de Empresarios de la Construcción (Frecom)

De mi madre he aprendido el valor de la prudencia y del esfuerzo. Hacer las cosas con cabeza, con constancia y sin necesidad de hacer mucho ruido.
A mis hijos me gustaría que les quedara una idea que para mí es importante: ser amable y respetuoso siempre suma. ¡Y hace la vida bastante más fácil a todos!





