Hoy se conmemora el Día Mundial de la lucha contra la Depresión. Dar visibilidad, sensibilizar, orientar y prevenir son los objetivos de esta fecha tan importante. Y es que, según datos de la OMS (organización Mundial de la Salud), la depresión afecta a 300 millones de personas en todo el mundo (2,5 millones en España). Hay que recordar que, lamentablemente, la Región de Murcia lidera una de las peores estadísticas en este área, situándose como la tercera Comunidad Autónoma con mayor prevalencia de trastornos mentales y del comportamiento.
Estar muy atentos a los síntomas y ponerse rápidamente en manos de profesionales es clave para salir de ella. Profundicemos en ella con la psicóloga María de Moya.
Síntomas de la depresión
“Los síntomas depresivos son bastante variables pero, los primeros que suelen ser una señal de alarma, son los desmotivacionales y de desesperanza. Es decir, perder la ilusión, o más bien, no encontrar razones para mantenernos ilusionados”, apunta.
A ello, añade, “además, también es habitual que los pensamientos sean cada vez más recurrentes: por ejemplo, constantemente pensar en ese trabajo que no debí dejar, en todas las horas que podría haber hecho “x”… Es decir, pensamientos relacionados con recuerdos del pasado y poca posibilidad de ver un futuro realista y objetivo”, continúa.
Es muy importante, por tanto, autoexplorarnos y dedicar tiempo a reconocer cómo nos encontramos. Al mismo tiempo, estar atentos a los extraños cambios en los comportamientos o actitudes de nuestros familiares o amigos puede ayudar a detectar de forma temprana los primeros síntomas de la depresión.
“Los primeros síntomas evidentes son los que he comentado pero, además, es necesario estar atento, tanto si eres quien lo sufre, como si eres familiar de una persona con depresión, de los siguientes aspectos”:
- Inatención o pérdidas de memoria: como si no estuviera en nuestro mismo ambiente.
- Irritabilidad: le vemos más irascible de lo habitual.
- Cambios comportamentales: sale o se arregla menos, pasa demasiado tiempo en el sofá o la cama.
- Reducción del círculo social: queda con menos personas cada vez.
- Sensación de soledad: suele ser habitual que la persona tenga la sensación de estar sola, aunque, en realidad, no lo esté.
- Inapetencia sexual: reducción considerable de la lívido.
- Sentimientos de culpabilidad.
- Pensamientos o ideación suicida y/o conductas autolesivas. El más importante. Si empiezo a tener pensamientos recurrentes con mi propia muerte o empiezo a lesionarme de diferentes formas, debo pedir ayuda. Y, por el contrario, si un familiar quien lo hace y observamos que esto está pasando, debemos buscarle ayuda lo más rápido posible.
¿Qué puedo hacer?
Ante todo ello es fundamental buscar ayuda profesional.
“Si tú eres el paciente pide ayuda. A un familiar o amigo sin olvidar a un profesional de la salud mental. Por suerte, cada vez hay mayor normalización sobre la enfermedad mental y seguro que en tu entorno hay alguien que te pueda y quiera ayudar. No dudes en decirlo. Pronto verás la solución”, apunta la experta.
“Si eres familiar, debes estar atento a los síntomas. Probablemente, ahí detectes los primeros signos silenciados de ayuda. A parte, bríndale abiertamente tu apoyo y muéstrale tu interés por participar en su proceso de recuperación: acompáñale a los servicios necesarios pertinentes, dale apoyo del tipo que necesite (salidas sociales, búsqueda de actividades agradables, tiempo en casa…). Y, sobre todo, si detectas que tiene una conducta o actitud suicida, convéncele para ir a urgencias o llama tú mismo/a al 112. A veces más vale prevenir. Y, sí, sé que te dará miedo hacerlo y que te tengas que enfrentar a la persona enferma, pero, créeme, al final te lo agradecerá”, aconseja.
Consejos para quienes estén padeciendo depresión
Lo más importante es pensar de forma positiva. A pesar de ser una de las enfermedades más habituales en el mundo occidental, cada día, son miles de personas las diagnosticadas con depresión.
“La gran mayoría de ellas, si ponen de su parte, se recuperan y muchos de los síntomas desaparecen”, aclara.
No te asustes por pensar en morirte, no te preocupes porque no veas la solución, no temas por no encontrar la salida. Es normal, pero lo que también es habitual es tu recuperación.
“Si lo necesitas, pide ayuda. Los profesionales pertinentes estamos más que acostumbrados a tratar con pacientes con depresión y los estudios y tratamientos propuestos han demostrado su eficacia en la mayoría de los casos. Confía en el proceso. Será duro pero, seguro, merecerá la pena”, concluye.
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