¿Estás donde querías estar? Afronta con tranquilidad la crisis emocional de mitad de año

¿Estás donde querías estar? Afronta con claridad la crisis emocional de mitad de año

Hemos pasado el ecuador de 2025 y es el momento de preguntarnos qué ha pasado con aquellas metas que nos propusimos el 01 de enero. ¿Alguna se ha cumplido? ¿Estamos trabajando para conseguirlas? ¿Nos hemos rendido?

Es habitual que, en estos momentos de autoevaluación, experimentemos una sensación de crisis o insatisfacción emocional.

«Suele coincidir con el balance que las personas hacemos a mitad de año: valorar los esfuerzos, los retos y la consecución de los mismos. Nos preguntamos si, todo eso que nos propusimos al inicio del año, se está cumpliendo o no. En general, como nos sometemos a expectativas constantes, lo habitual es marcar tareas con un grado de exigencia mayor a la realidad alcanzable, por lo que, si a la hora de hacer el repaso, encima descubrimos que no es tal cual esperábamos, es normal sufrir insatisfacción», explica la psicóloga María de Moya.

Tips para frenar una crisis emocional

Ante todo ello, resulta fundamental saber cómo podemos manejar la frustración que surge al no haber cumplido los objetivos que nos propusimos. Contar con herramientas y consejos profesionales es clave para controlar la situación y que no se convierta en una crisis emocional.

«En primer lugar -aconseja la experta-, bajando esas expectativas de todo lo que deseamos y necesitamos cumplir. Pero, si ya las has mantenido, reorganízalas. Es decir, busca la forma de modificarlas y que sean lo más realistas posibles. Algunas tendrás que modificarlas, otras eliminarlas y otras adaptarlas según la realidad que tienes de ahora en adelante».

Además, las vacaciones son un momento importante en el que podemos llevar a cabo estos ejercicios.

«Aprovecha las semanas de vacaciones para hacer un poco de balance y valorar si todo eso que te propusiste te generó alivio o solo tensión», continúa.

Realizar un balance emocional constructivo es fundamental para poder reorientar nuestras metas de manera efectiva. Este proceso nos permite evaluar nuestras emociones y comprender cómo influyen en nuestras decisiones y objetivos. A través de la reflexión y el análisis, podemos identificar áreas de mejora y establecer nuevas metas que estén alineadas con nuestro bienestar emocional y crecimiento personal y evitar una crisis emocional.

«Yo recomiendo las técnicas clásicas: un folio en blanco y un bolígrafo, una lluvia de ideas, un lugar tranquilo y cómodo y el tiempo necesario para poder ajustar tus necesidades sin presiones ni estrés (no estés mirando el reloj mientras lo haces)», explica la psicóloga.

Otro de los aspectos a tener en cuenta es el impacto que tiene el modo en el que nos comparamos con los logros de los demás. Todo ello marca nuestra percepción de éxito (y fracaso) y, por tanto, influye en nuestro bienestar emocional.

«Según el nivel de autoestima: si la tienes alta y te sientes seguro, lo normal es que ni siquiera te fijes. Sin embargo, si continuamente te comparas y exiges alcanzar esos niveles, lo habitual es que fracases en el intento y siempre el otro sea “mejor que tu”. En este caso, si crees que es algo que sucede de forma habitual, recomendaría consultar con alguna psicóloga que pueda ayudar a gestionar estas emociones y fomentar una autoestima sana», concluye María.

Es importante recordar que cada persona tiene su propio ritmo, contexto y circunstancias. Compararnos constantemente con los demás no solo distorsiona nuestra visión de la realidad, sino que también nos aleja de nuestros propios logros. Reconocer el camino recorrido, aunque no sea perfecto, también forma parte del crecimiento personal. Celebrar los pequeños avances, practicar la gratitud y ser amables con nosotros mismos puede marcar una gran diferencia en cómo nos sentimos y cómo enfrentamos el segundo semestre del año.

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