Cómo elegir un vino sin volverte una Drama Queen

Mana Sommelier, Key Account Manager en Bodegas José Pariente

Elegir un vino puede ser como elegir serie en Netflix: te pasas más tiempo dudando que disfrutando. Pero tranqui, que Mana Sommelier, Key Account Manager en Bodegas José Pariente, nos deja unos tips para que no te entre el pánico “vinero” ni en el supermercado ni en la vinoteca.

  1. No te dejes intimidar por la etiqueta

Sí, hay botellas con etiquetas que parecen obras de arte y otras que parecen hechas con Paint en los 90. Pero eso no dice nada del vino. Mira la info: denominación, variedad de uva, añada… aunque no entiendas todo, ya es un punto de partida.

  1. Pregunta sin miedo

Si estás en una vinoteca, aprovecha. El que atiende suele saber más de lo que imaginamos y puede salvarte el día. Dile lo que te gusta: ¿blanco fresco? ¿algo con madera? ¿para una comida con amigos? ¿quieres sorprender sin caer en lo típico? Cuanto más cuentes, mejores recomendaciones recibirás.

  1. En el súper: ojo al precio, pero no al prejuicio

Si estás en un pasillo lleno de opciones, mira la contraetiqueta. Ahí suele haber pistas: acidez, notas frutales, si tiene paso por barrica… incluso maridajes sugeridos.

No todo lo barato es malo, ni todo lo caro es espectacular. Busca vinos de regiones menos famosas (pero con joyitas escondidas). Galicia, por ejemplo, tiene maravillas que no están en la boca de todos… todavía.

  1. Atrévete a salir de tu zona de confort “vinera”

Una de las mejores decisiones que puedes tomar es probar algo diferente. Si eres de los que solo toma vino tinto, es hora de abrirte al mundo blanco o rosado. Por ejemplo: un blanco gallego como A Vilerma, de la D.O. Ribeiro, es una delicia fresca, floral, con esa acidez que hace salivar. O si te animas con un rosado elegante y gastronómico, prueba Victoria de José Pariente: jugoso, equilibrado, con fruta roja sutil y ese color que enamora a primera vista. Probar vinos distintos es una forma deliciosa de explorar.

  1. No necesitas ser sommelier para disfrutar

Todos empezamos sin saber, el vino es para gozar, no para complicarse. Si te gusta, está bien. No hace falta decir “percibo notas de hinojo silvestre con un final persistente” para disfrutarlo. Di lo que sientes y listo, el vino no tiene que ser complicado, tiene que ser rico.

Tip final: Haz fotos a los vinos que te gustaron, ponles notitas tipo “rico con pasta”, “ideal para picnic”, o “no lo volvería a tomar ni de broma”. Créeme, es un hack de vida vinera que nunca falla.

Así que ya sabes, la próxima vez que estés frente a una pared de botellas: relájate, confía en tus ganas de descubrir, y sal de lo de siempre. A Vilerma y Victoria ya están listos para ser parte de tu nueva lista de favoritos.

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