Cada 7 de abril, la Organización Mundial de la Salud (OMS) conmemora el Día Mundial de la Salud, este año bajo el lema “Comienzos saludables, futuros esperanzadores”. El foco, el cuidado de la salud de las madres y recién nacidos por parte de las familias y las comunidades, ya que ello es lo que garantiza que haya un futuro esperanzador para todos.
Para profundizar sobre ello, hablamos con la Especialista en Ginecología y Obstetricia en Hospital Quirónsalud Murcia, la doctora Paula Soriano.
La atención prenatal como clave para un comienzo saludable
Lo primero que nos planteemos es cómo contribuye una atención prenatal de calidad a garantizar «comienzos saludables», tanto para la madre, como para el recién nacido.
«Cuidarse bien antes, durante y después de su embarazo es muy importante, no solo para la mujer embarazada, sino también para el futuro del bebé. Ya desde el comienzo del embarazo, -explica la doctora-, todo lo que hagamos, va a ayudar a nuestro bebé a crecer y desarrollarse de la mejor forma posible, y a mantenernos ambos sanos.
Es la mejor forma de garantizar que nuestro hijo tenga un buen inicio, para lograr una vida saludable en un futuro.
Estar bien asesorada por profesionales de la salud especialistas en atención al embarazo, parto y postparto, -continúa-, es fundamental. De ese modo, ya desde la etapa de búsqueda de embarazo, mantendremos unos hábitos de vida saludables con alimentación adecuada y ejercicio físico, realizaremos los estudios pertinentes para confirmar que todo está dentro de la normalidad y estaremos preparadas para afrontar la nueva etapa de nuestra vida».
Prevención eficaz, garantía de embarazo saludable
También hemos querido conocer cuáles son las claves para una prevención eficaz en la salud ginecológica y materna, y qué hábitos pueden adoptar las mujeres para asegurar un embarazo saludable desde el inicio.
«Lo ideal es que los cuidados prenatales se inicien siempre antes de la concepción», explica la experta. «Este concepto es conocido por muchas parejas, siendo cada vez más frecuente que programen sus embarazos, lo cual permite que consulten antes al especialista, con el objetivo de reducir los riesgos que podrían ser modificables (alcohol, tabaco, sobrepeso, toma de ciertos medicamentos etc)».
Sin embargo, como afirma Paula, «aún existe una proporción significativa de embarazos que no son planeados, en los cuales las consecuencias negativas de muchos comportamientos, enfermedades y medicamentos podrían afectar el desarrollo de un embarazo precoz y a menudo dañar al feto, antes incluso de que la mujer se dé cuenta que está embarazada».
Ante estas circunstancias, «la visita o consulta preconcepcional es importante para poder evaluar el estado de salud actual de la mujer y detectar la existencia de posibles factores de riesgo que podrían condicionar el desarrollo normal del embarazo», añade.
«Esta visita incluye una serie de intervenciones destinadas a identificar y modificar los riesgos médicos, de comportamiento y psicosociales con el objetivo de cuidar la salud de la mujer y el desarrollo del futuro bebé, a través de la prevención y el manejo».

Hábitos saludables desde antes del embarazo
«Es relevante recordar, que toda mujer sana, debe comenzar a tomar ácido fólico (400mg/día), idealmente dos meses antes de la concepción y continuarlo hasta al menos las 12 semanas o hasta indicación de su especialista», reconoce la ginecóloga.
También recomienda revisar la vacunación y ofrecer apoyo para abandonar el tabaco a las futuras madres fumadoras.
«Además, a aquellas mujeres que deseen quedarse embarazadas y sean fumadoras, se les debería ofrecer todo el apoyo necesario para el abandono del hábito tabáquico antes de la gestación», sigue.
Innovaciones y avances que marcan la diferencia en salud maternoinfantil
En los últimos años, la medicina y la tecnología han avanzado enormemente en la salud maternoinfantil. A este respecto, hemos preguntado a la doctora cuáles diría que son las innovaciones más prometedoras que están marcando la diferencia en este ámbito.
«El acceso universal a la sanidad, cada vez de mayor calidad, es fundamental para reducir los riesgos derivados de un embarazo tanto para la madre como para el bebé. Toda mujer embarazada o que desee estarlo, debería tener acceso a un asesoramiento, acompañamiento y seguimiento durante la etapa preconcepcional, el embarazo y el postparto«, explica.
«Algo tan sencillo como un control ecográfico adecuado, un control analítico y de constantes en todas las mujeres, puede ponernos en alerta sobre posibles complicaciones como preeclampsia o diabetes, que podrían poner en riesgo dos vidas: la de mamá y la del bebé», continúa.
Además la doctora recuerda la importancia del papel de las matronas en los centros de salud, reconociendo su labor como imprescindible para poder establecer un control adecuado del embarazo y del postparto.
«La atención del parto por profesionales formados, sin intervencionismos innecesarios, permitiendo que el desarrollo del parto se lleve a cabo de la forma más natural posible (siempre que sea posible), evita complicaciones como atonía uterina, hemorragia puerperal o incluso infecciones», añade.
Educación, apoyo familiar y el impacto en los futuros esperanzadores
El lema de este año enfatiza la importancia de los «futuros esperanzadores». Hemos querido saber qué papel juegan la educación y el apoyo a las familias en la promoción de la salud materna y neonatal, y cómo podemos fortalecer estos aspectos en nuestra sociedad.
«Como conmemoración del Día Mundial de la Salud 2025, el lema es: Comienzos saludables, futuros esperanzadores. Y no puede estar más acertado. Pues todo lo que hagamos antes de quedarnos embarazadas puede repercutir tanto negativa como positivamente en el futuro del recién nacido. Entender la importancia del cuidado de nuestra salud para evitar problemas en la salud del bebe, no solo dentro del vientre materno, es de vital importancia. Lo que hagamos nosotros ahora, va a ser condicionante incluso para el futuro de nuestros hijos», comenta la doctora.
La experta concluye recordando la importancia de los pilares fundamentales: «fomentar hábitos de vida saludables, realizar controles médicos rutinarios para poder diagnosticar patologías de forma precoz y poder manejarlas adecuadamente, y buscar información y ayuda en profesionales especializados», concluye.
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