Carmen Caballero Hernández, directora de calidad de Moyca

directora de calidad Moyca

«Tengo claro que para crecer hay que seguir formándose, cuestionarse y no conformarse nunca con lo establecido».

Biotecnóloga de formación y especializada en genética vegetal y mejora varietal, Carmen ha estado siempre vinculada a la agricultura: es nieta e hija de agricultores, pero su formación académica le brindó una perspectiva distinta de este ámbito. Entendió que la ciencia podía ser una gran aliada para impulsar la agricultura.

Tras completar sus estudios universitarios, se trasladó al extranjero para especializarse en técnicas de breeding orientadas al desarrollo de nuevas variedades hortofrutícolas mediante programas genéticos. Esta experiencia internacional fue determinante para consolidar una visión técnica y estratégica de la agroindustria.

A lo largo de su trayectoria, ha enriquecido esta sólida base científica con formación continua en áreas como fisiología y tecnología postcosecha, metodologías LEAN para la mejora de procesos y soft skills orientadas a la gestión de equipos de alto rendimiento.

Hoy, Carmen lidera el área de Calidad de Producto en Moyca, donde coordina a un equipo multidisciplinar de más de 100 personas. En esta entrevista podrás descubrir cómo trabaja el departamento de Calidad para asegurar que cada uva cumpla con los más altos estándares de textura y sabor, qué es lo que más le apasiona de su labor y algunas curiosidades sobre su día a día como directora de calidad en una de las empresas líderes del sector.

BW. ¿Cuáles son tus principales responsabilidades como Directora de Calidad de Moyca?

CC. Mi función trasciende el concepto tradicional de calidad vinculado a certificaciones o auditorías. En Moyca, lidero la estrategia de aseguramiento de la calidad del producto desde el campo hasta el consumidor final, con una visión integral que conecta el conocimiento profundo del producto, del cliente y de cada etapa del proceso productivo.

Mi enfoque se basa en una calidad conectada: con el campo, con el cliente, con el resto del equipo y con el análisis de datos que nos permiten tomar decisiones precisas. Mi responsabilidad es asegurar que nuestro producto cumpla con los más altos estándares. El Departamento de Calidad tiene un papel transversal; no solo damos soporte técnico, sino que acompañamos y lideramos procesos clave que impactan directamente en la compañía.

Cuento con un equipo multidisciplinar, dinámico y en evolución constante. Esta capacidad de adaptación es esencial en una empresa como Moyca, líder en el sector agroalimentario, donde calidad, innovación y mejora continua van de la mano.

Y, tan importante como lo anterior, es que las personas que están en mi equipo se sientan cómodas para crecer. Quienes tenemos la responsabilidad de liderar equipos debemos cuidar al máximo a quienes caminan con nosotros.

BW. ¿Qué novedades o mejoras se han implementado en MOYCA este año en materia de calidad?

CC. Una parte fundamental de mi trabajo es impulsar proyectos de innovación aplicada junto a clientes y proveedores, explorando nuevas tecnologías con impacto directo en nuestros procesos. Este año, el foco ha estado en nuevas estrategias para optimizar la postcosecha y en la incorporación de herramientas emergentes como la inteligencia artificial, que ya estamos integrando como soporte en la toma de decisiones del equipo de calidad.

Nuestro objetivo es que estas soluciones tecnológicas nos ayuden a mejorar el control a lo largo de toda la cadena de suministro, reforzando la trazabilidad, la agilidad operativa y nuestra capacidad de anticipación. Todo ello enmarcado en un enfoque de mejora continua, alineado con las exigencias de los mercados internacionales más competitivos.

BW. ¿Qué tipo de controles de calidad se realizan desde el momento de la recolección hasta la salida del producto?

CC. Durante todo el proceso —desde la planificación de cosecha en campo hasta la salida del producto—, realizamos controles de calidad, evaluando parámetros cuantitativos (como Brix, calibre o firmeza) y cualitativos (sabor, color, frescura del tallo, homogeneidad, etc.).

Todos los datos se registran digitalmente, lo que garantiza la trazabilidad y actuar con rapidez ante cualquier desviación respecto a las especificaciones del cliente.

BW. ¿Cómo se garantiza que la uva sin semilla de Moyca mantenga sus estándares en sabor, textura y apariencia durante toda la campaña?

CC. Partimos de una selección varietal rigurosa y una estrategia de diversificación adaptada a distintas condiciones agroclimáticas. Actualmente, comercializamos 52 variedades desarrolladas bajo programas de obtención vegetal protegida.

La clave está en el manejo técnico: contamos con un equipo agrónomo excepcional, altamente especializado y, además, aplicamos un enfoque preventivo basado en el control estricto de cosecha, preenfriado y ensayos de vida útil acelerada, que nos permiten anticipar el comportamiento del producto en destino y garantizar su calidad comercial.

BW. ¿Qué papel juega la tecnología en los procesos de control de calidad?

CC. La tecnología es esencial en nuestro modelo de calidad. Bajo un enfoque de industria agroalimentaria 4.0, aplicamos herramientas digitales para capturar datos en tiempo real, analizar tendencias y tomar decisiones más ágiles. También estamos incorporando herramientas de IA como visión artificial para objetivar procesos y reforzar la precisión en nuestras evaluaciones.

BW. ¿Cómo se coordina el trabajo del departamento de calidad con el resto de áreas como producción, comercial o logística?

CC. Calidad no actúa como un área externa, sino que está integrada en la operativa diaria. Colaboramos con producción, operaciones, logística, dirección y comercial, alineando las decisiones técnicas con el producto, el cliente y la situación real del mercado.

Participamos en la planificación de cosechas, la asignación de lotes, flujos de almacén y control logístico para asegurar los estándares de calidad del producto desde el campo hasta el consumidor final.

BW. ¿Qué se necesita, desde tu experiencia, para liderar un departamento de calidad en una empresa exportadora como Moyca?

CC. Capacidad analítica, base técnica sólida y visión comercial. Es clave traducir las exigencias del cliente en acciones concretas, anticiparse a los problemas y adaptar procesos en campañas muy cambiantes, siempre con el respaldo de datos y un equipo bien alineado.

BW. Moyca está muy posicionada a nivel internacional. ¿Cómo se adapta el control de calidad a las exigencias de mercados tan diversos?

CC. Escuchando al cliente y conociendo en profundidad las particularidades de cada destino. Las expectativas del consumidor asiático no son las mismas que las del europeo o americano. Adaptamos protocolos de selección y envasado, realizamos catas diferenciales y desarrollamos fichas técnicas específicas por destino, apoyándonos en nuestro conocimiento varietal y del comportamiento en tránsito.

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Instalaciones de Moyca en Murcia / fotografía Víctor Soriano

BW. ¿Cómo se incorpora la sostenibilidad en los procesos de calidad? ¿Existen nuevas medidas este año?

CC. Hablemos sobre el proyecto mediante el que Moyca cultivará la variedad Sweet Celebration sin restos de pesticidas o fungicidas.

BW. ¿Qué retos y oportunidades ves para el futuro inmediato en el sector desde la perspectiva de calidad?

CC. Cada campaña presenta escenarios climáticos más extremos e impredecibles, lo que plantea un reto creciente para mantener la calidad del producto. Además, el mercado cada vez más global es un reto continuo y constante que exige diferenciación, rapidez operativa y estándares consistentes.

Desde calidad, tenemos un papel clave en la estrategia ESG de la compañía, especialmente en la reducción del desperdicio alimentario. En este sentido, la inteligencia artificial se presenta como una oportunidad aliada para optimizar procesos, anticipar desviaciones, ajustar decisiones en tiempo real y minimizar rechazos.

BW. ¿Cómo es el día a día de una Directora de Calidad de una empresa como Moyca?

CC. Es muy intenso, dinámico y multidisciplinar. Comienza muchas veces en campo y termina en la central logística, pasando por reuniones técnicas, muchas decisiones inmediatas y contacto directo con clientes y equipos. Hay una parte científica, otra de gestión de personas y una gran dosis de comunicación constante con distintas áreas.

Liderar calidad en una empresa como Moyca implica moverse entre datos, fruta, personas y mercados. Cada día es distinto de otro, y aunque el ritmo es exigente, no concibo otro modo. Me gusta trabajar con retos y con la convicción de que siempre hay una forma mejor de hacer las cosas.

BW. ¿Qué es lo que más te apasiona de tu trabajo?

CC. Me apasiona poder aplicar todo ese conocimiento científico y transformarlo en valor real: valor para la empresa, para el sector agroalimentario y para el consumidor. Saber que lo que hacemos tiene un impacto tangible en lo que las personas comen cada día, en la sostenibilidad de la agricultura y en la innovación del sector, es una gran motivación.

También disfruto liderando equipos. Gestiono a más de 100 personas —en su mayoría mujeres— y para mí es prioritario que todas se sientan parte del proceso y tengan espacio para crecer. Es un trabajo exigente, pero profundamente humano.

Me mueve una inquietud constante por mejorar, por aprender, por buscar siempre nuevas formas de hacer las cosas. Tengo claro que para crecer hay que seguir formándose, cuestionarse y no conformarse nunca con lo establecido.

Y no ha sido fácil. Ser mujer —y joven— en un sector como el agro no siempre es cómodo, y ocupar un cargo directivo, menos aún. Al principio cuesta que te tomen en serio, pero cuando demuestras que sabes lo que haces, el respeto llega.

Soy una persona muy normal, con las ideas claras y ganas de cambiar las cosas. Esa inconformidad es mi motor. Me mantengo fiel a mis valores porque, aunque no siempre sea el camino más fácil, sí es el más coherente.

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