Concienciar, visibilizar y normalizar la importancia de cuidar nuestra salud mental en el trabajo es responsabilidad de todos.
Desde la covid-19, la salud mental ha pasado de ser un tema tabú a normalizarse la importancia de cuidarla. Es habitual encontrarse con personas que solicitan, de forma voluntaria, asistir a terapia. De hecho, es normal que sean conscientes de lo que les ocurre, asistan sabiendo lo que desean, y con una ideas clara de hacia dónde quieren enfocar su vida.
Sin embargo, en el ámbito corporativo, aunque cada vez son más las empresas que cuidan el bienestar del empleado, queda un largo camino por recorrer. Según un reciente estudio de Cobee, un 85% de las compañías en España no apoya emocionalmente a sus plantillas, y, uno de cada tres españoles no desconecta de su trabajo.
“Pasamos (en el mejor de los casos), una media de 8 horas al día dentro del puesto de trabajo, socializamos con compañeros, lidiando con exigencias, gestionado la relación con nuestro jefe/jefa, buscando superar nuestras metas y cumplir con los objetivos mensuales… todo ello, conciliando con nuestra vida personal. En este sentido, es más que necesario estar al corriente de cómo reaccionar ante situaciones de estrés y ansiedad, aprender a convivir con personas con posibles cuadros depresivos y, sobre todo, a servir de apoyo para nosotros mismos y el equipo de trabajo”, comenta María de Moya, psicóloga clínica.

- ¿Qué es el “burnout” y qué señales pueden ayudarnos a detectarlo?
“Uno de los escenarios más habituales actualmente es el Síndrome de Burnout. Comúnmente conocido como “estrés laboral”, hace referencia al malestar generado en las personas tras un entorno laboral estresante, obteniendo, como respuesta, una desmotivación y falta de ilusión por alcanzar los objetivos propuestos por la empresa”, continúa María. Seguro que te suena (y has sufrido o sufres) alguno de estos síntomas:
- Agotamiento físico y mental.
- Desmotivación y pérdida de interés por las tareas laborales.
- Uso y abuso de sustancias para sobrellevar la carga de trabajo.
- Irritabilidad, ansiedad, depresión.
- Ataques de ansiedad con “visita” a urgencias.
- Insomnio.
Ante esta alarmante situación, ¿qué podemos hacer?
Las empresas deben ser comprensivas, responsables y empáticas con sus equipos, analizando sus circunstancias y promoviendo políticas de bienestar físico y mental.
Establecer estrategias de Responsabilidad Social Corporativa o medidas que faciliten la conciliación. Pueden incluir beneficios como seguros médicos, de fisioterapia y/o atención psicológica. Todo ello repercute directamente en el compromiso de los empleados y mejora la reputación hacia la organización en la que se trabaja, favoreciendo la retención de talento y reduciendo las bajas y ausencias laborales. Además, generar equipos de trabajo mejora el apego, la conexión y la productividad.
“Dedicar tiempo a conocer las necesidades y particularidades de cada empleado es clave. ¿Cómo vas a saber la manera en la que debes tratar a cada persona si solo te ciñes a conocer cuál es la tarea que hacen y si está correctamente ejecutada? Es fundamental profundizar y conocer para poder mejorar. Tus empleados son el mayor valor de tu empresa, ¡refuerza su buen empeño, actitud y recuerda que sin ellos mucho del trabajo no saldría adelante! Ser agradecidos y demostrarles que su desempeño es importante para ti es necesario”, continúa María.
A pesar de ello, si las circunstancias personales arrastradas a las exigencias laborales te llevan a sufrir situaciones de estrés o malestar emocional, nuestra experta nos recomienda estos tips:
- Busca ayuda terapéutica. Lidiar con tu puesto de trabajo tantos días y tantas horas a la semana, puede ser agotador y contraproducente si lo haces tú sola.
- Aprende a pedir ayuda a los demás. Busca ese compañero con el que antes te reías e intenta expresarle cómo te sientes. Quizá te sorprenda su nivel de empatía y, muy probablemente, esté pasando (o haya pasado) por una situación similar.
- Solicita apoyo en casa. Probablemente, la actitud de “callarte y poder con todo” te esté llevando a fomentar tu ansiedad, tener una visión más catastrofista de la situación y menos capacidad para pensar con la calma. Quizá te puede dar una solución más viable a las que tu has encontrado hasta el momento (hacer valoración económica para saber si es posible hacer un cambio de trabajo, buscar una escapada, asumir tu pareja las tareas fuera del trabajo durante un tiempo hasta que mejores…).
- Evita los momentos donde la soledad se apodere de ti. Sal a pasear, haz tu hobbie favorito (a pesar de no tener ganas), llama a ese amigo que se fue a vivir fuera e intenta saber de él…
- Responsabilízate de tu problema. Evita culpar al jefe o a los compañeros (aunque sea cierto), no busques que te comprendan si no saben qué sucede. Intenta ser imparcial (lo sé, es complicado) y asumir que, muy probablemente, no son conscientes de tu preocupación.
En resumen: grita que no te encuentras bien y no dudes en saber que no eres ni la primera, ni la última. Concienciar, visibilizar y normalizar la importancia de cuidar nuestra salud mental en el trabajo es responsabilidad de todos. Conseguirlo nos llevará a construir una sociedad emocionalmente saludable.






