Business Women Talks: 5 referentes femeninos de la ingeniería en la Región de Murcia

Son mujeres, son de la Región de Murcia y, además de ser ingenieras, tienen mucho más en común. Son referentes femeninos de esfuerzo, superación, éxito, liderazgo y motivación.

Las carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) necesita mujeres como ellas, haciendo historia y consiguiendo hitos que impactan directamente en las personas y en el mundo. Son:

  • Patricia Conde, gerente de energías del complejo industrial de Repsol en Cartagena.
  • Esther Moya de Rivas, matemática y jefa de la línea de multinfluencia Submarina en SAES.
  • María Dolores Zapata, jefa de obra de Construcciones Uorconf.
  • Pilar Carmona, directora general en idSA, Ingeniería de Sistemas Aplicados SL.
  • María Socorro García Cascales, presidenta de AEIPRO y profesora titular de la UPCT.

Según datos de Randstad Research, solo un 21,2% del total de los ingenieros son mujeres. A ello se suma que la economía española necesitará incorporar a unos 200.000 nuevos ingenieros e ingenieras en una década. Fomentar la motivación femenina por estudiar una ingeniería se convierte así en una necesidad, y una gran oportunidad de crecimiento laboral, y profesional.

Vocaciones STEM

En este sentido, María Socorro considera que «es absolutamente necesario fomentar las vocaciones STEM entre las mujeres. No podemos permitirnos prescindir del talento femenino en estos ámbitos clave para el desarrollo y la innovación. Actualmente, en España, solo alrededor del 20 % de los estudiantes en titulaciones de ingeniería son mujeres. Aunque estos datos son similares a los del resto de Europa, no debemos conformarnos».

«Las disciplinas STEM son, en muchos casos, el camino hacia puestos de alta dirección, toma de decisiones y liderazgo estratégico. Como sociedad, no podemos dejar fuera la mirada, la experiencia y el liderazgo femenino en estos niveles. Estaríamos perdiendo una parte fundamental del talento que necesitamos para construir un futuro más equitativo, competitivo e innovador», continúa.

«Sin duda, debemos reforzar las vocaciones STEM desde estadios muy tempranos de la educación -comparte Patricia-. Es importante eliminar los estereotipos de género asociados a estas profesiones y que los niños y las niñas conozcan desde pequeños qué es ser ingeniero o matemático. Yo no supe lo que era ser ingeniero hasta que empecé la carrera, lo único que tenía claro era que me gustaba la física, la química y las matemáticas y mis profesores de instituto me recomendaron estudiar ingeniería química.

En Repsol tenemos varias iniciativas en este sentido. Contamos con un programa que llamamos ‘Repsol en el cole’ con materiales adaptados a diferentes edades para poder explicar en los centros educativos qué hacemos en nuestras instalaciones y qué hace, por ejemplo, un ingeniero y otros profesionales que trabajan en la compañía».

María Dolores aporta una visión muy interesante. «Estamos perdiendo talento, las carreras STEM tienen necesidad de mano de obra y especialmente la construcción que es el sector en el que yo desarrollo mi trabajo. Necesitamos incorporar a la mujer plenamente a este sector, no podemos permitirnos prescindir de la mitad de la población».

Pilar alude a otro punto muy importante. «Reforzar las vocaciones STEM en las mujeres es una preocupación profesional, pero también personal, porque tengo dos hijas y veo cómo desde muy pequeñas empiezan a recibir mensajes —a veces muy sutiles— que les dicen que las matemáticas no son lo suyo, que la ingeniería es complicada o que la tecnología «es de chicos».

Perdemos muchísimo talento por culpa de esos estereotipos. Y no es talento potencial, es talento real: niñas curiosas, brillantes, con capacidad de análisis y creatividad… que simplemente no se ven reflejadas. Lo que falta no es interés, lo que faltan son espejos».

Ruptura de estereotipos

Sin duda, desde su posición contribuyen de forma determinante a romper estereotipos.

«Al final, haciendo bien tu trabajo es cuando ayudas a romper estereotipos y a que se vea que las mujeres podemos realizar igual de bien el trabajo que un hombre-comenta Esther-. En mi puesto actual, por ejemplo, hay que saber gestionar y hacer muchas cosas a la vez, y el hecho de ser mujer, creo que me ha ayudado mucho ya que es algo que muchas de nosotras tradicionalmente estamos acostumbradas a hacer: gestionar el cuidado de la familia, las tareas de casa y la conciliación con el trabajo. Eso te da habilidades increíbles que son perfectamente aplicables al entorno laboral. Y ya, si además tienes un puesto de responsabilidad como el mío, puedes servir de referente para otras chicas más jóvenes, y también para normalizarlo entre compañeros, jefes, y la sociedad en general».

Por su parte, Patricia, comparte «Me encanta mi trabajo y me gusta compartir los proyectos en los que participo, las iniciativas de transformación industrial que estamos llevando a cabo.
>En el Centro Industrial de Cartagena tenemos un centro de visitas en el que recibimos a estudiantes de todas las edades y siempre que puedo participo en esas visitas para explicar qué hacemos en Repsol. Espero que mi experiencia pueda inspirar y motivar a las nuevas generaciones, que vean que pueden llegar a ser lo que ellas quieran, solo tienen que proponerse un objetivo y trabajar para llegar a él».

María Socorro cree firmemente que «la visibilización es una herramienta clave para romper estereotipos y despertar vocaciones. En mi caso, colaboro activamente con la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT) en programas como «Quiero ser Ingeniera» y «Más Científicas». Además, como presidenta de AEIPRO (Asociación Española de Dirección e Ingeniería de Proyectos), impulso iniciativas como AEIPRO Joven, que busca acercar la Gestión de Proyectos a los jóvenes y fomentar su formación en este ámbito y también participo en IPMA-Kids, un programa dirigido a los más pequeños, donde a través del juego les enseñamos qué es un proyecto y cómo se gestiona».

Uno de los handicps que contribuyen a la escasez de estudiantes femeninas en las carreras STEM es la falta de referentes, y, al mismo tiempo, de información real sobre qué es una ingeniería. Despertar el interés (y la vocación) desde la infancia, y en el entorno, es clave para aumentar estas cifras.

En el caso de María Dolores, «Desde pequeñita lo tuve claro. Mi padre tenía una empresa de construcción junto a mi casa y siempre he vivido entre maquinaria de obra y prefabricados de hormigón. Por supuesto nunca vi ninguna mujer en la obra pero tuve la suerte de que mis padres siempre me apoyaron en este proyecto de vida».

Pilar también coincide. «Yo, por ejemplo, llegué a la ingeniería porque mi padre también lo era, pero nadie me habló de esta profesión en el colegio. No sabía ni qué era ni lo que hacía un ingeniero. Y lo peor es que muchas veces no somos conscientes de la importancia de esas decisiones que tomamos tan jóvenes. Por eso creo que es fundamental dar visibilidad, compartir nuestras experiencias y decir, bien alto, que se puede ser ingeniera… y seguir siendo una misma. No podemos permitirnos que la mitad de la población se quede fuera en un momento donde se necesita tanto talento».

Evolución de la mujer en la ingeniería

De la mano de todas ellas hemos querido profundizar en la evolución del papel de la mujer en la ingeniería en los últimos años y conoce si hay un cambio real hacia la igualdad.

«La presencia de la mujer en la ingeniería ha ido creciendo, -explica Esther-, aunque todavía los porcentajes siguen siendo muy bajos en comparación a los de nuestros compañeros, especialmente en algunas especialidades de la ingeniería. Y sobre todo en puestos de responsabilidad. Creo que vamos avanzando, y las generaciones más jóvenes vienen con una visión más moderna y renovada que nos ayudará a todos a ir construyendo un mundo más equitativo. Realmente lo pienso. Pero será un cambio lento y progresivo, se irá notando con el paso de los años».

«Cuando decidí estudiar el Bachillerato Tecnológico, -añade Patricia-, éramos sólo tres mujeres. En la universidad, también había más hombres que mujeres y en Repsol somos ahora un 40% de la plantilla. Cada vez somos más mujeres y muchas de ellas están en puestos de liderazgo. Desde mi perspectiva personal, sí que siento que se está dando esa evolución, aunque aún queda camino por recorrer y que lo tendremos que hacer juntos, tanto mujeres como hombres. Sobre la igualdad, y desde mi experiencia, nunca he sentido una discriminación en mi carrera profesional por ser mujer y considero que siempre he tenido las mismas oportunidades que mis compañeros».

María Dolores, añade, «Es algo en lo que yo estoy muy comprometida, en mi empresa Construcciones Uorconf tenemos un porcentaje de contratación técnica femenina muy por encima de la estadística de la construcción, junto con mis compañeras hemos conseguido el distintivo de igualdad y somos la única empresa de construcción que lo tiene en la Región de Murcia. Además, colaboramos en proyectos como Technovation Girls».

«En los últimos años se ha producido un cambio importante en la percepción social: hoy en día está mucho más aceptado —y, en gran medida, superado,— el prejuicio de que las mujeres no pueden estudiar carreras de ingeniería. Esta transformación en la mentalidad contribuyó, a finales de los años 90, a un repunte en las vocaciones femeninas dentro del ámbito de la ingeniería», explica María Socorro.

«Sin embargo, en los últimos años hemos observado un cierto estancamiento e incluso retroceso en algunas especialidades. Por ejemplo, titulaciones como Ingeniería Agronómica o Ingeniería Química mantienen una mayor presencia femenina, mientras que en otras, como Ingeniería Industrial, el número de mujeres ha disminuido», continúa.

Un consejo…

Un buen consejo es, en muchas ocasiones, determinante para tomar una decisión. Contar con mujeres de referencia en el mundo de la ingeniería es un verdadero lujo, y sus palabras, muy importantes.

Pilar les diría que «no están solas, que no se autolimiten. La duda es normal pero no pueden dejar que el miedo decida por ellas. La ingeniería es exigente, sí, pero también es una carrera apasionante que te abre puertas, te permite entender cómo funciona el mundo y construir soluciones reales que mejoran vidas. Para hacer una ingeniería no hace falta ser “la mejor en mates”, ni tener una mente “brillante”. Hace falta tener curiosidad, constancia y ganas de aprender. Y si sienten ese interés, que lo sigan. Que busquen referentes, que pregunten, que se equivoquen sin miedo. Que no se corten por ser “la única”, porque cada vez somos más. Y que sepan que las necesitamos. Porque sin ellas, la ingeniería se queda coja. Sin su visión, sin su talento, sin su creatividad, no podemos abordar los grandes retos del futuro».

En la misma linea, el consejo de Esther. «Les diría que no duden, que si les gusta y apasionan las ciencias, que den el paso, que no se van a arrepentir y que hay muchas personas que las acompañarán en el camino, animándolas a continuar.

Es cierto que estudiar una ingeniería no es algo sencillo, que exige dedicación y esfuerzo, pero merece la pena. No solo son las materias que estudias, sino cómo estas carreras cambian tu forma de pensar, proporcionándote unas capacidades que te ayudarán a enfrentarte a los retos que les vayan surgiendo en el futuro».

Patricia concluye, «Si les gustan las matemáticas, la física, la química y disfrutan resolviendo retos, les diría que adelante, que no lo duden, que den el paso para llegar a ser ingenieras y poder trabajar en cualquier campo de la ingeniería. Hay muchísimas salidas, pueden trabajar diseñando proyectos, comisionado y poniendo en marcha de inversiones, optimizando procesos… hay multitud de puestos muy interesantes que están esperando contar con su talento. Ellas pueden ser las protagonistas del futuro».

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