“Café Cooperativo Mujeres y Empresa”: los 5 mensajes clave que han marcado el cierre de la Semana de la Economía Social

El Auditorio Víctor Villegas acogió uno de los eventos más esperados de la Semana de la Economía Social en Murcia y que, además, sirvió para poner el broche final a esta intensa semana de actos institucionales. Bajo el nombre «Café Cooperativo: Mujeres y Empresa«, las ponentes pusieron de manifiesto desde diferentes ángulos que la igualdad en el cooperativismo no es solo un objetivo, sino, más allá una palanca de futuro y crecimiento.

Este evento nos dejó 5 mensajes clave:

  1. Existe una falta de seguridad y confianza generalizada entre las mujeres.
  2. Barreras y miedos: hay que trabajar para minimizarlos.
  3. Vivimos las consecuencias de una una herencia cultural muy masculinizada.
  4. Sesgos no conscientes: constantemente reforzamos sesgos de forma inconsciente, con pequeñas actitudes o decisiones cotidianas que perpetúan desigualdades.
  5. Es importante poner en valor que, en la economía social, las mujeres han contado y cuentan con referentes masculinos que han sido determinantes en su crecimiento y trayectoria de liderazgo.

La apertura institucional corrió a cargo de Juan Antonio Pedreño, presidente de CEPES, Social Economy Europe, UCOMUR y UCOERM, que aprovechó para reivindicar la importancia de situar la economía social en el centro de las prioridades europeas. Junto a él, Marisa López Aragón, Consejera de Empresa, Empleo y Economía Social de la Región de Murcia.

«Desafíos institucionales para las mujeres»

Moderada por María José Gimena Almansa, la primera mesa redonda contó con Sarah de Heusch, directora de Social Economy Europe; Carmen Conos, directora de CEPES y Sandra Pintor, integrante de los Consejos Rectores de UCOMUR y COCETA, y cooperativista en EGALECO.

Sarah de Heuch reforzó el primer mensaje clave: la importancia de tener confianza y trabajar desde puestos de liderazgo. «hasta que no tengamos igualdad en puestos directivos no podremos ser escuchadas y tratadas de manera similar a los hombres».

Por su parte, Carmen Comos reconoció que, «las herencias culturales influyen de forma muy negativa», añadiendo que, «aunque desde mis inicios la fotografía ha cambiado mucho y ahora contamos con mujeres brillantes en puestos de liderazgo, en otros países hay otro tipo de mecanismos de apoyo para cuidar a familia e hijos. Debería ser política del país activar estos mecanismos para favorecer que no solo sea la mujer quien tenga principalmente este rol».

Finalmente, Sandra Pintor, integrante de los Consejos Rectores de UCOMUR y COCETA, defendió la necesidad de abrir paso a nuevas generaciones en un entorno todavía muy rígido. «En los consejos rectores no hay gente de 30 años. A veces te cuesta generar redes».

Gloria Lomana: «No queremos ser perfectas»

Uno de los momentos más interesantes llegó con la intervención de Gloria Lomana, periodista y presidenta de 50&50 Gender Leadership. El nombre de su intervención, «Cómo acelerar liderazgos femeninos» ya daba pistas del contenido. Con un estilo directo y comprometido, removió la conciencia de los asistentes, hablando de cómo impulsar los liderazgos («no femeninos, sino simplemente liderazgos, o, en todo caso, liderazgos humanistas») haciendo hincapié en que debemos perseguir y trabajar la igualdad empezando desde una misma. Invitó a reflexionar sobre la importancia de la seguridad y la confianza de las mujeres, y desde la infancia, como bases del cambio real.

Apoyándose en datos, Lomana aseguró que «el PIB en los países crecería entre un 18-20% si se impulsaran ambientes diversos y colaborativos en las empresas, pero, ¿por qué no lo hacemos o aceleramos? Si ocurriera estaríamos hablando del cambio cultural del siglo XXI en mayúsculas».

Además, añadió «Por cada 5 hombres que piden promoción en su trabajo, solo 1 mujer lo hace». «Postúlate, toma confianza. No queremos ser perfectas», defendió.

Experiencias de mujeres líderes en territorios y sectores clave

Finalmente, la segunda mesa redonda puso el foco en las «Experiencias de mujeres líderes en territorios y sectores clave«. Moderada por Amanda Aquino, nuestra directora, reunió a Jerónima Bonafé (presidenta de Cooperatives Agro-alimentàries Illes Balears y vicepresidenta de CEPES y miembro del Consejo Económico y Social), Conchi Carrillo (directora del Centro de Enseñanza Samaniego e integrante del Consejo Rector de la
Unión de Cooperativas de Enseñanza de la Región de Murcia) y Mar González (Gerente de la Empresa de Inserción Integra Todos ubicada en Elche de La Sierra y presidenta en representación de la Asociación Entre Tod@s.).

Cada una, desde su ámbito, relató cómo el liderazgo femenino en la economía social transforma realidades: desde el sector agro y la educación hasta la inserción social en entornos rurales.

La intervención de Jerónima comenzó con cifras: «En 2010, cuando empecé, solo había un 3% de mujeres en consejos rectores. Según el último Observatorio, ahora representan un 11%. Además, se ha pasado de 1% de mujeres presidentas a un 3%».

Aún así, se ha mostrado esperanzada y positiva: «Estamos muy lejos, pero hemos ido creciendo. Es un paso a paso porque es un sector muy masculinizado».

No es el caso de Conchi: «represento a 4.500 docentes y, de ellos, el 80% son mujeres. En este sector la mujer se dedica más a enseñanza. En el caso de cargos directivos la mujer también es mayoritaria».

En cualquier caso, se enfrentan a un gran reto: «la natalidad va disminuyendo, por lo tanto, tenemos menos ´clientes´. Asimismo, nos enfrentamos a cambios constantes. Necesitamos que exista un consenso, que no se cambie la ley cada vez que hay un cambio de legislatura».

Además, ha añadido: «La realidad va cambiando. Nos enfrentamos a una diversidad cada vez mayor, y tenemos que afrontar esta realidad ofreciendo una enseñanza de calidad, y estando a la vanguardia».

La ponencia de Mar ha dejado un gran titular: «Haciendo cosas pequeñas en zonas pequeñas hacemos grandes cosas en el mundo», y ha aprovechado para demandar el crecimiento de empresas de inserción en zonas rurales. «Están en ciudades, no ven la realidad y las situaciones diarias a las que se enfrentan las personas. Nuestro papel es muy importante para mejorar el empleo de mujeres en riesgo de exclusión social, por ejemplo».

En conclusión…

Este café cooperativo ha puesto de manifiesto un deseo y una necesidad para conseguir un cambio real: Las mujeres deben dejar de exigirse tanto. Deben trabajar, competir desde la competencia y la inclusión, y en un espacio cooperativo, en el que nadie quede fuera.

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